No todo va a ser follar, decía el gran Javier Krahe, puesto que también se pude recurrir a unas pajillas, como decía, en este caso, Torrente, pero no una paja mutua entre amigos, como proponía el personaje casposo e incongruente (sin mariconadas, decía el fachorro patrio), sino él le hace un dedo a ella y ella le hace una paja a él, y al final todos contentos porque el sexo tiene muchas variantes satisfactorias.