Natasha Malkova

Hay que tener mucho cuidado con los nombres que se eligen para trabajar en el porno, ya no solo por cuestiones promocionales o de claridad para los fans, sino también porque a veces un nombre recuerda a otro y acaba generando una asociación mental en el consumidor que puede perjudicar a una de las partes. Abella Danger, por ejemplo, tuvo que trabajarse con litros de sudor y flujo vaginal el reconocimiento al llegar con un nombre como el suyo, que inmediatamente la vinculaba con la legendaria Abella Anderson y la colocaba en clara desventaja inicial.

A ella le salió bien, pero a Natasha Malkova no tanto: su coincidencia con otra starlet que debutó el mismo año y que se convirtió en una de las más guapas de su generación, Mia Malkova, fue una losa demasiado para una carrera con la que además nunca dio la sensación de haberse comprometido del todo.

Tres docenas de escenas en tres años de carrera dejan claro que esta californiana nunca tuvo intención de ser una integrante de la industria especialmente prolífica ni de convertir el porno en su principal fuente de ingresos. Su trabajo en Twistys, FM Concepts y Babes fue de hecho más abundante, y demostró que Natasha se sentía más a gusto ejerciendo de modelo erótica (su alter ego en estas lides era Jade Couture), una profesión mucho menos sacrificada a nivel físico y psicológico y también una actividad que, para ser honestos, se le daba mejor que follar frente a las cámaras. Un privilegio, de todos modos, haber podido disfrutarla hasta su retirada en 2015.