Kiki Daire

Bisexual confesa, Kiki dice haber perdido la virginidad a los 12 años con una vecina. Admite también que su vivacidad de pequeña iba a la par con un extraño impulso de quitarse la ropa en público, algo que a juzgar por su trayectoria no ha cambiado mucho.

Y es que de casta le viene al galgo: esta querida starlet debutó en el mundo de lo laboral en un club de striptease en el que también meneaba las tetas su propia madre. Por lo visto la cosa no fue una sana rivalidad, sino que acabó con su despido del local por orden expresa de su progenitora cansada de que aquella mocosa le eclipsara; desde entonces no se hablan. Poco después se sumergía en las aguas del cine porno y empezaba a salir con un tipo que, ironías de la vida, estaba en contra de estas marranadas. Tras darle la patada, Kiki se hacía un hueco entre las más populares hasta que en 2006 se retiraba sin dar muchas razones más allá de casarse (cosa que al final no hizo) y estudiar en la universidad.

En 2008 volvía con unos implantes mamarios algo más pequeños, al contrario de lo que suele ser habitual, pero no llegaba a grabar ninguna escena porno. Por suerte, en 2011 volvió de verdad al negocio del porno y en él sigue a pesar de tomárselo con calma.