Anna Bell Peaks

El de Anna Bell Peaks es un perfil muy poco habitual y representa tanto una nueva generación de pornstars como la siguiente evolución en el nicho de las MILF. Y es que esta preciosidad escultural entró en el porno ya cumplidos los 33 años de edad, y su look radical plagado de tatuajes (27, cuenta de momento), pelo coloreado y piercings no era ni mucho menos propio de una madurita aburrida atreviéndose a vivir una nueva juventud sexual. Anna llevaba tiempo ejerciendo de camgirl y acumulando popularidad cuando decidió dar el salto a su nueva profesión, algo que con su físico y su desparpajo todo el mundo debió de ponerle muy fácil.

Ni siquiera su pasado parece el típico de una pornstar: nacida y criada en el Medio Oeste americano, Anna era una estudiante excelente y una chica ejemplar. Se graduó con la segunda mejor nota de su instituto, se sacó la carrera de Contabilidad sin problema, hizo un máster y logró su certificado de contable público, el grado de cualificación más alto del ramo. Y luego, dice ella misma con una sencillez asombrosa, decidió hacer porno.

Anna asegura que conoció a su marido con solo 13 años y que ya llevan 16 de felicísimo matrimonio. Ls últimos seis años han sido de relación abierta, para mantener el picante en la vida, y dice que se quieren incluso más que antes. Desde luego, es un caso aparte y maravilloso.