Voyeur

Todos somos voyeur. Quizá no hasta el punto de la parafilia, que es cuando el voyeurismo supone una dificultad para la realización de una vida normal, cuando el vicio controla tus actos, pero sin cierta vocación de mirones el porno no tendría sentido. Al fin y al cabe es ver como otras personas follan. Aunque incluso dentro de una actividad virtualmente voyeur como es el porno en general existe el contenido aún más voyeur.

El porno voyeur se suele dividir en dos tipos de contenido: las famosas pilladas, que son vídeos voyeur capturados rozando la ilegalidad donde parejas son filmadas sin consentimiento follando en la vía pública; y los llamados voyeur beach o voyeur playa, donde el objetivo de la cámara se dirige disimuladamente hacia los más exuberantes cuerpos que descansan sobre la arena, ajenos al pervertido que vigila sus movimientos.

La llegada de los móviles con cámara de vídeo ha facilitado la proliferación de vídeos voyeur de todo calado y dimensión, particularmente los que sencillamente graban a mujeres en tareas normales de su vida en tiendas de ropa o en la misma calle, y los llamados voyeur tube se han convertido en el lugar donde los mirones empedernidos comparten sus hazañas en vídeo.