Vanessa, la diosa de la perspectiva

Creo que se puede comprobar el antes y el después en la trayectoria de Vanessa como webcamer solo observando los vídeos de esta portuguesa sensacional: al principio hacía sesiones de masturbación a pierna abierta, enfocando la cámara directamente a su asunto y cortando del plano la cabeza o parte de ella, o en cualquier caso apartándola de la atención. En algún momento debió de darse cuenta que en ese ángulo la cámara le hacía unas caderas absolutamente grotescas, una maravilla imposible de la anatomía, y ahora las sesiones que le han dado la fama y la han traído hasta nuestra portada son con las piernas juntas, a veces solo luciéndose y sin necesidad de masturbarse, porque la sola visión de ese reloj de arena humano ya destila erotismo más que suficiente.

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