Un tipo con suerte

Algunos nacen con suerte, y a otros les llega gracias a la oración, colgando herraduras tras las puertas, e incluso cruzando los dedos al percibir un mal augurio. Si la suerte es una aplicación de las leyes de la probabilidad, puedes considerarte un tipo con suerte si alguien te atraviesa el craneo con una navaja y sales del quirófano como si hubiera sido un arañazo del gato. Atención: fotos extremas   

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