Twitter nos suspende la cuenta

La noche del pasado domingo internet estalló por los cuatro costados en lo que ha venido a bautizarse como CelebGate o The Fappening, esto es, el filtrado masivo de fotos de famosas desnudas. Como hemos venido haciendo todos estos años, nos hicimos eco de la noticia pero con la diferencia de que esta vez lo hemos pagado caro. No solamente Twitter ha suspendido nuestra cuenta de 34.000 seguidores, sino que minutos después de publicar las fotos nuestra cuenta de Gmail fue atacada. La señorita Jennifer Lawrence y su equipo de abogados no querían que las filtraciones llegaran al gran público y han emprendido una absurda guerra sucia que obviamente les ha ido en su contra ya que no ha hecho más que provocar su propagación. Veamos a continuación lo ocurrido.

La zona cero

fappening

En la mañana del lunes día 1 de septiembre no se habla de otra cosa. La información es aún confusa e incompleta pero las fotos de famosas como Jennifer Lawrence, Bar Refaeli o Kate Upton no dejan lugar a la duda: el asunto es gordo, muy gordo. Entre las 10 y las 11 de la mañana publicábamos una entrada con una veintena de fotos y, como es habitual, compartíamos algunos extractos en Twitter. La prensa internacional procedió de la misma manera pero mientras que ellos se limitaban a cubrir las partes púdicas con una pequeña franja, nosotros las mostrábamos sin censura alguna.

the fappening

En el momento en que que publicamos en Twitter el selfie en cueros de Jennifer Lawrence recibíamos el bofetón. Sin aviso previo la red social suspendía nuestra cuenta y simultáneamente éramos atacados en Gmail. Viendo la dimensión que estaba tomando todo decidimos retirar de inmediato el post de orgasmatrix.com con las fotos y enviar una apelación a Twitter para que nos permitieran recuperar la cuenta. Cuatro días después seguimos esperando su respuesta.

Rebota y en tu culo explota: #SalvemosWikitetas

the-fappening-03.jpg

Nosotros no hemos sido los únicos en sufrir este revés sino que sistemáticamente han sido suspendidas todas las cuentas de Twitter que publicaron alguna foto de la susodicha, independientemente de su número de seguidores o relevancia. Uno de los casos más notorios ha sido el de nuestros compañeros de Wikitetas, lo cual ha provocado que sus decenas de miles de seguidores se movilizaran denunciado su situación mediante el hashtag #SalvemosWikitetas, el cual se ha alzado como trending topic en España e inclusó a nivel internacional, desencadenando un efecto Streisand de manual.

Sí, es justo reconocer nuestra falta de ética y la poca legalidad que supone publicar sin permiso alguno las fotos privadas de alguien, sea famoso o no. Pero el funcionamiento de internet es singular y la apropiación de contenidos está a la orden del día. No hay medio que no haya publicado las fotos, ya sea con censura o sin ella. Y por lo tanto es muy ingenuo pretender apagar el fuego silenciando a algunos usuarios en las redes sociales. El bufete de abogados de Jennifer Lawrence debe estar justificando la fortuna que le ha cobrado a la ilusa cerrando cuentas irrelevantes. Pero lo único que hace es acrecentar el interés por los usuarios al preguntarse: ¿Qué eso tan escandaloso que esta señora no quiere que vea?. Y mientras haya alguien que busca, habrá quien ponga el contenido a su disposición. El mito de Sísifo en su versión cibernética.

La situación en estos momentos es que nuestra cuenta sigue suspendida y debido a la falta de comunicación por parte de Twitter, entendemos que es muy probable que no la recuperemos. Seguiremos apelando para recuperarla y en caso de que obtener una negativa definitiva, valoraremos si vale la pena trabajar en una cuenta alternativa. Empezar de nuevo supone un dilema, ya que nuestro gamberrismo siempre será susceptible de ser censurado, y una cosa es que se bloquee un tweet o te den un tirón de orejas, la otra es que fulminen años de dedicación de una tacada.

Con esto queremos dejar en evidencia la falta de libertades que estamos sufriendo en internet desde que el uso de las redes sociales se ha generalizado. Nos guste o no, la difusión de contenidos en internet nos obliga a hacer uso de unos canales que pertenecen a empresas privadas y que como es razonable, trabajan por sus propios intereses. Por lo tanto somos susceptibles de ser expulsados a su antojo cuando no te amoldas a sus exigencias. Ellos deciden por ti lo que vas a poder publicar o consultar. Aun así, no han podido controlar el delirio y el fluir incontrolable de tetas y culos que nos han proporcionado nuestras queridas celebrities. Así que… ¡Happy fappy a todos!

happy.gif

Comentarios

Relacionado

Bienvenido a Orgasmatrix. Usamos cookies.