Prolegómenos para una filosofía de las costumbres sexuales, fundamentos de gnoseología de la naturaleza sexual humana a través de la pornografía, hacia una hermenéutica del coito anal entre humanos de distinto sexo.
Parte 1: Anal, solamente anal
Entre los escasos comentarios que suscitan las publicaciones de este su perezoso servidor, en el post del 10 de agosto pasado, sobre la mujer como eje central de la narrativa porno, emergió uno de Igancio Silk, muy peculiar que llamó mi atención porque sugiere o propone se publique algo sobre los sitios, canales o tubes especializados en determinadas temáticas, como por ejemplo, la pornografía anal. Agradezco a este lector el gesto de haber elegido esta hoja para plantear sus opiniones, ya que bien podría haberlo hecho en las normalmente más leídas y comentadas. Por mi parte, corresponderé al caro lector realizando una investigación no exhaustiva, pero sí ilustradora del estado que guarda actualmente esta cuestión, la cual compartiré de inmediato.
Las relaciones sexuales por vía anal se presentan bajo cinco formas de interacción, dependiendo de la preferencia sexual de los actores: heterosexual, homosexual, lesbiana, shemale transexual y hermafrodita transexual. En esta conversación circunscribiremos el comentario a la relación anal heterosexual. La gran mayoría de sitios de video porno hetero presentan en su lista de categorías clasificatorias del modo de ejecución/exhibición del acto sexual la categoría o etiqueta “sexo anal”. Sin embargo, generalmente el contenido fílmico viene acompañado de otras muchas formas y posiciones características de la ritualidad que las personas vierten sobre sus cuerpos en el ejercicio de su sexualidad, por lo que siempre será variable el grado de importancia específica que adquiera la relación anal en el conjunto de la actuación escénica del sexo. Saber ubicar el nivel de protagonismo del ano penetrado en tiempo y forma por el objeto fálico nos da la pauta para determinar su clasificación como representación de sexo anal total o parcial, primario o secundario.
Pero, concebida la sexualidad como una totalidad integral de placer extendida sobre la piel y sus órganos sensoriales, y focalizada en determinados nudos de intensidad y frecuencia orgásmica (vulva, ano, boca y pene) en constante interconexión con los nodos neuronales que organizan la distribución de sustratos de felicidad (dopamina, endorfina, feromonas), cuesta trabajo imaginar que la pornografía hubiese apostado por un proceso productivo de grabación de escenas parciales y exclusivas de solo un aspecto de la relación centrada en el ano. Es más verosímil suponer la filmación continua y sucesiva del acto sexual y la posterior construcción de ediciones de parcialidades a lo largo de su proceso de descomposición como objeto de consumo mercantil. Así, se muestra la venta por separado de las relaciones sexuales anal, vaginal, oral, manual que usualmente van correlacionadas como sucesión y simultaneidad en el ritual del sexo placentero. El realismo de la totalidad es sustituido por la ficción de parcialidades aisladas.
De otra parte, la construcción de parcialidades requiere de mayores inversiones de capital y angosta la relación costo/beneficio. Material de exámen para la economía política. Sin embargo, puesto que la filmografía de actos sexuales anales inició su acelerado crecimiento a mediados de la década de 1980, es posible que en ese boom las contrataciones incluyeran todas el acto anal y no pocas actrices porno llegaran a firmar la penetración única y exclusiva de su agujero negro durante todo el tiempo de filmación.
Y precisamente por mostrarse como actos sexuales separados que van en sentido contrario a la naturaleza colectiva de la ritualidad humana es que este tipo de filmación parcial especializada en culos y sus correspondientes sitios de exhibición anal parcializada han venido a menos. Videos tales cuyo inicio, intermedio y final narren únicamente la penetración anal será hoy día muy difícil de encontrar entre el inmenso arsenal de mercancías pornográficas, diría Don Carlos Marx.
Ahora bien, es posible encontrar material videográfico porno con hegemonía de la relación anal como primer protagonista, acompañado de otras actuaciones, pues la tendencia de la sexualidad humana se orienta más hacia la diversidad y menos hacia la dispersión, procurando más a la continuidad que a la abrupta interrupción. Por esto también falló el coitus interruptus que pretendía ser introyectado como método anticonceptivo, y fracasó porque se olvidaron de que existe en el principio del placer el punto de no retorno. Y la relación anal triunfa precisamente como el mejor anticonceptivo natural, nada caro y placentero, pero integrado a la totalidad orgánica del placer sexual.
Funky Town – Enorme polla aplasta el culo Funky Town con abertura, penetración anal profunda y eyaculación interna
Nelya Smalls – Enorme polla aplasta el culo de Nelya Smalls con penetración anal profunda, abertura y semen en la boca.






Comentarios