Un prodigio anónimo

Estamos otra vez en uno de esos cul-de-sac literal, si me permitís el estúpido juego de palabras: una webcamer de la que no hemos logrado sacar el nombre ni la procedencia, pero que nos ha encandilado con las formas perfectas de su culo absolutamente proverbial, uno de esos traseros que no necesitan de un tamaño descomunal para hacer que a uno le dé vueltas la cabeza con solo mirarlo. Está claro que ella misma es quien quiere centrarse en esa parte de su anatomía para encandilar a los espectadores de su retransmisión online, y también es evidente que la joven en cuestión ha aprendido las mejores posturas y danzas para sacarle partido. Disfrutad del espectáculo y, como siempre: si sabéis quién es, somos todo oídos.

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