Naomi Woods

Perteneciente a una hornada de pornstars que casi parecen sacadas de un catálogo de moda juvenil, la hermosa Naomi Woods no escapa al estándar de belleza cuasi élfica de las jovenzuelas que llegaron a la industria americana en su misma época. De hecho uno de sus reclamos es ser la Daenerys Targaryen del porno, un apodo que se podría discutir por el nivel de parecido con la actriz Emilia Clarke pero que deja poca duda en su validez como arma para destacar.

Al contrario que sucede con Daenerys, poco se sabe, eso sí, de su linaje y su pasado antes de aventurarse al mercado de la carne. Nació en Miami, algo que en los últimos años y sabiendo el ambiente que se respira por allí ya parece casi una razón para acabar haciendo porno, y a pesar de su estatura (165) y su delgadez (45 kilos), su capacidad para acoger rabos de tamaño considerable es impecable. De hecho esa ha sido otra de sus bazas: belleza, palidez, tamaño pequeño y orificios grandes son lo que le llevó a combinar sus primeras apariciones en productoras como Reality Kings o Bangbros con el trabajo de estudios mucho más estetas y de mayor factura técnica como Wow Girls, Blacked, Vixen o Hard X.

Por el momento Naomi no parece tener intención de situarse entre las más cerdas del sector ni de destacar más allá del cómodo margen en el que se ha instalado. No le falta trabajo y tampoco se exige demasiado en sus escenas, así que si ella está cómoda así, nosotros también.