Kianna Dior

Una de las responsables en la sombra del auge MILF (un nicho minoritario que explotó y acabó asimilado por el porno mainstream como parte de su corriente más comercial) y al mismo tiempo, paradójicamente, una de las MILF más infravaloradas y con las que menos justicia se ha hecho a nivel de reconocimiento en la industria. El magnético exotismo de Kianna, de ascendencia china, escocesa y canadiense, resultaba en una combinación mareante: rasgos claramente asiáticos en un rostro bellísimo que coronaba un cuerpazo que no se correspondía con el de una mujer de sangre china, con una caderas anchas, un trasero generoso y sobre todo unos pechos enormes ayudados por la magia de la cirugía.

Debutó en los albores del nuevo siglo aunque ya tenía treinta años y el aspecto, quizá no de una madre, pero sí de una tía lejana especialmente morbosa y voluptuosa. Su entrada al porno, eso sí, fue curiosa: tenía un trabajo de mierda que odiaba y le producía mucho estrés, así que se tomó unas buenas vacaciones en verano y decidió que aquel verano, el de sus treinta años, debía ser de las locuras y las fiestas nocturnas. Curiosamente no tuvo tiempo: en una de sus primeras incursiones en el mundo de la noche conoció dueño de Legend Videos, que no solo le propuso al momento si quería trabajar en el porno sino que además le ofreció un contrato por doce películas. El resto es historia del porno, incluida la parte en la que llega algo llamado Internet que entra en millones de hogares y lo cambia todo a todos los niveles, pero especialmente en los hábitos de consumo erótico. Kianna se adaptará como lo hicieron todas, y sus escenas con MILF Hunter son testimonio de lo bien que se le dió entrar en el género del reality pornográfico en plena carrera profesional.

En la actualidad Kianna sigue trabajando y se considera más una mujer de negocios que una celebrity o una artista. Dice que cuando se retiré escribirá un libro sobre su experiencia, pero mientras tanto nos queda mucho por disfrutar de ella.

Leer más