Gianna Nicole

Llevar el nombre artístico de Gianna es una práctica profesional de alto riesgo: existe el peligro de que al oírlo o leerlo el pornófilo piense automáticamente en la diosa inalcanzable Gianna Michaels (y esto sucede, creedme; a veces las conexiones del cerebros son así de caprichosas) y el trabajo de impresionarle se ponga demasiado cuesta arriba. Gianna Nicole, no podría igualar a la leyenda, pero tampoco lo pretende. De hecho representa un perfil completamente distinto: el de la sutil provocación, el detalle de la mirada, el tono ideal de bronceado en su piel y un equilibrio ideal entre el tamaño de su culo respingón y su pecho natural. Si Michaels era la bestia, Nicole es la bella.

Su ancestros italianos le garantizaron ese aspecto tan mediterráneo pero ella fue quien decidió poner su presencia al servicio del porno. Entró en la industria con 19 años y se dedicó desde el mismo inicia a rodar escenas tanto con hombres como con mujeres, algo que le garantizó una abundante base de fans desde sus primeros pasos en el oficio y la atención absoluta de productoras como DDF, Naughty America o la española Cumlouder, estudios donde Gianna sigue haciendo carrera mientras silenciosamente acumula seguidores en Instagram (siete millones y medio en el momento de escribir esto, una locura) donde está claro que algún día, después del porno, recaerá su vida profesional.