Emma Starr

La hermosa Emma encarna a la perfección el perfil de MILF que entra al porno como una especie de llamada del destino. Criada en un fervoroso ambiente religioso y formada en una escuela católica, conoció a su marido cuando era solo una jovencita que empezaba a acudir a los bares con sus amigos y se casó con él en un visto y no visto. Lo que parece una vida de ama de casa abnegada tiene un asterisco importante: su marido era un pervertido de primera y la introdujo en el mundo de los swingers, que estimuló una parte de su sexualidad que había permanecido dormida durante años. Así fue como, tras compaginar su trabajo como secretaria con sus aficiones libertinas, finalmente decidió cambiar de vida y lanzarse a la aventura del porno.

Tenía ya 32 años cuando debutó en el oficio, bastante más mayor que la mayoría de novatas, pero seguía teniendo el impresionante aspecto de una playmate o una vigilante de la playa en su madurez, y triunfó relativamente realizando papeles como MILF en multitud de escenas que iban desde el inocente striptease hasta el anal, pasando por tríos, lésbicos, mamadas y demás etiquetas típicas.

Lo que nadie sabía hasta que ella misma lo reconoció es que paralelamente a su carrera como actriz porno había estado estudiando un doctorado en el seminario del ministerio pastoral y logró convertirse en sacerdotisa episcopaliana. De hecho actualmente es la rectora adjunta en la iglesia episcopal de Saint James de Tempe, en Arizona, y todo esto sin dejar de lado su empleo a tiempo parcial como pornstar que combina además con su afición por viajar en moto, apostar en carreras de caballos y disfrutar de los combates de la UFC junto al hijo que tiene con su ahora exmarido. Una mujer irrepetible.

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