Angelina Castro

No existen en el porno americano ni en ningún otro muchos casos de starlets que hayan engordado hasta pasar la barrera de la categoría BBW (big beautiful woman) y aun así hayan seguido trabajando en el negocio, reciclándose en su nueva etapa y asumiendo los cambios de su cuerpo como algo natural y que no tiene por qué alterar su capacidad para seducir al espectador. Esta cubana ya venía presentando unas curvas mareantes cuando debutó allá por el año 2008, pero con el paso de los años ha ido adquiriendo un perfil más grueso y entrando cada vez con más autoridad en el nicho BBW, lugar al que sus fans la han seguido gustosos de que su estrella tuviese, valga el tópico, más de dónde coger.

Cuando uno la observa nadie diría que una cubana criada entre República Dominicana y Miami sería una joven estudiosa como lo fue Angelina Castro. Su vida académica fue intensa, y su compromiso político también, uniéndose a varias protestas contra Fidel Castro, hasta que se graduó con honores pensando en trabajar de quiropráctica, aunque finalmente acabó trabajando como fisioterapeuta. Se desconoce cómo se produjo exactamente el trasvase laboral de la fisioterapia al porno, pero ella siempre dice que su motivación vino de una curiosidad sexual que albergaba dentro de sí desde hacía años y a la que acabó dando salida a través del porno profesional.

Pasados los 35 y madre de un hijo, Angelina rueda solo cuando le apetece o lo necesita, pero no es una starlet especialmente regular en esta etapa posterior a la treintena. Su legado, no obstante, está plagado de buen porno convencional y sin grandes sacrificios (solo rodó una escena anal) donde su cuerpo interminable es el centro de la acción y no tanto el tipo de actividad que se realiza. Sus mamadas a fans en compañía de otro mujerón como su buena amiga Sara Jay fruto de multitudinarias apuestas deportivas son también otra faceta de una trayectoria en la que quizá Angelina no sacrificó la integridad de su orificios pero tampoco le hizo ninguna falta.