Alix Lynx

Las pornstars americanas caen muy a menudo en el tópico de la infancia difícil y la adolescencia problemática, pero Alix Lynx tuvo unos primeros años de vida muy felices. Se llevaba bien con sus padres, era buena estudiante, se integró en el equipo de cheerleaders y de patinaje artístico en su instituto y lo único que la desvió del camino habitual de sus amigas fue el impacto al ver pro primera vez una revista Playboy cuando tenía 11 años. Algo brotó dentro de ella ese día y dice que desde entonces llevó en secreto el anhelo de vivir del erotismo que fuese capaz de desprender cuando fuese adulta. Ese objetivo quedó aparcado mientras se hacía mayor: se licenció de Comunicación Audiovisual y estuvo trabajando en agencias de publicidad durante cuatro años, tiempo que también aprovechó para sacarse un máster en administración de empresas.

Se involucró en el porno de manera indirecta por primera vez a los 18 años, cuando un desconocido le ofreció a través de internet pagarle 700 dólares por hacerse fotos desnuda para él. Su siguiente pasó lo dio a los 21, cuando su jornada laboral se vio reducida a la mitad y decidió complementar su salario ofreciendo shows eróticos a través de su webcam. Cuando pudo comprobar que poco a poco estaba cumpliendo con su sueño de adolescencia y que de hecho se sentía muy a gusto haciéndolo, decidió finalmente dejar su otro empleo y dedicarse en cuerpo y alma a la marranada filmada. En 2013 fue una de las pioneras en conseguir financiarse una operación de pecho con las donaciones a través de internet.

Su debut en el porno profesional se produjo en 2014, en una escena lésbica para Hustler poco después de mudarse a Los Angeles, y su carrera continuó en exclusiva vinculada al porno sáfico hasta que en la primavera de 2015 se enfrentó por primera vez a un rabo frente a la cámara y abrió la veda del porno heterosexual. Desde entonces ha seguido trabajando en ambas modalidades (aunque parece más a gusto con otras mujeres) sin hacer grandes sacrificios físicos, con la tranquilidad de quien ha encontrado su sitio en una industria donde la estabilidad no es algo fácil de lograr.