Alex Grey

La hermosa Alex Grey forma parte de un curioso fenómeno de corta duración que se produjo en la primavera de 2015: en cuestión de semanas llegaron al porno americano, casi al unísono, una oleada de starlets novatas que parecían cortadas por el mismo patrón. Esbeltas, bajitas, rubias, jóvenes, pálidas, poco o nada tatuadas y demoledoramente bonitas. Alex Grey vino acompañada, por poner otros tres ejemplos, de Elsa Jean, Lily Rader y Trillium, y las cuatro avanzaron en el porno con el paso firme y la cabeza alta, catapultadas sobre todo por la nueva tendencia preciosista de Greg Lansky, que no dudó en potenciar el aspecto angelical de estas muchachas en sus escenas de Blacked y Tushy.

Precisamente con el cineasta francés (una auténtica bestia de vender películas, el gran Lansky, y también de cosechar premios de la industria a principios de año) es con quien Alex Grey se ha sentido más a gusto trabajando y también quien ha hecho más por lanzar una carrera que funciona a las mil maravillas desde su arranque y que la está llevando algo más allá que a sus compañeras de generación. De todas ellas, Alex es la que menos ascos hace al porno de alta intensidad, al sexo anal, al gaping, a las sesiones colonoscópicas de Mike Adriano y progresivamente va invadiendo nuevos territorios del sexo filmado.

En el momento de escribir esto (inicios de 2018) aún no ha realizado su primera doble penetración, pero se rumorea con fuerza que acabará sucediendo más pronto que tarde. Y es que Alex, como buena millennial, sabe que satisfacer las peticiones de los fans en las redes sociales es esencial para triunfar.

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