Las Vegas será la ciudad del pecado, pero Miami es Vice City: playas nudistas, clubes swingers, mujeres espectaculares y un desmadre que nunca termina.
Hace unas semanas estuve en Las Vegas y, platicando con varios amigos, coincidimos en algo: Las Vegas sigue siendo la ciudad del pecado, pero cada vez es más la ciudad del entretenimiento y de las trampas para turistas. Los beach clubs están hasta la madre, los antros cuestan una fortuna, el chupe es carísimo y, entre tantos shows, restaurantes y atracciones, terminamos haciendo de todo menos echar el cagadero que uno esperaría de semejante ciudad. Para encontrar ese espíritu decadente hay que irse al viejo Las Vegas, donde todavía queda algo de ese desmadre que hizo famosa a la ciudad.
Pero Miami… ¡Miami es una puta locura! Es la segunda vez que voy este año y cada vez me gusta más. Una ciudad completamente latina, llena de gente guapísima, fiesta, sexo, excesos y una vida nocturna que parece no tener límites. Les cuento algunos de los lugares que visitamos y por qué creo que Miami debería arrebatarle a Las Vegas el título de la verdadera ciudad del vicio.
Haulover Beach: encuerados y sin complejos
Nuestra primera parada fue Haulover Beach, una de las playas nudistas más famosas de Estados Unidos. Y qué pinche playa tan bonita. Entramos por el acceso norte y comenzamos a caminar. Primero encontramos una zona frecuentada principalmente por hombres gays y, conforme avanzamos, el ambiente se volvió más mixto: parejas, mujeres, hombres y gente disfrutando del sol como Dios los trajo al mundo. Pero aquí viene lo interesante: Haulover tiene fama de ser bastante swinger friendly. Nos contaron que es un punto de encuentro para personas de ambiente liberal. Incluso vimos a una chica acompañada de dos güeyes en una situación bastante sugerente. Eso sí, una cosa es andar encuerado y otra ponerse a coger en plena playa. Los actos sexuales públicos están prohibidos y la policía puede intervenir, así que tampoco se emocionen creyendo que todo está permitido. Lo que sí encontramos fue un ambiente relajado, con bastante coqueteo y cero escándalo por la desnudez. Una experiencia extraordinaria, aunque vayas solamente a nadar con las nalgas al aire.


Velvet: mucho lujo, pero nos faltó cachondeo
Después fuimos a Velvet, un club swinger que nos habían recomendado. El lugar es precioso. Entras y encuentras una sala con tubos de pole dance, pista de baile y espacios para convivir. Todo muy elegante, limpio y bien montado. Algo curioso de varios clubes swingers estadounidenses es el sistema Bring Your Own Bottle: llevas tu propio alcohol y ellos ponen los mezcladores. Entre entradas pagamos aproximadamente 140 dólares, más veintitantos dólares de una membresía obligatoria con vigencia de un mes. Y ahora sí, a lo interesante, los playrooms parecen cuartos de hotel, con camas, habitaciones privadas, regaderas y hasta espacios con vitrinas para quienes disfrutan del exhibicionismo.
Pero aquí encontramos un pequeño problema: muchas parejas entraban a sus cuartitos, cerraban la puerta y se acabó el espectáculo. ¡Pues para encerrarme con mi pareja mejor me quedo en el hotel! También había camas grandes y espacios para interactuar, pero sentimos que faltó ambiente. Y voy a decir algo, no fue precisamente el lugar donde vimos a la gente más guapa. Curioso, porque Miami está lleno de mujeres y hombres espectaculares. Quizá fue el día, quizá tuvimos mala suerte, pero nos quedamos con ganas de más cachondeo. Eso sí, las instalaciones son de primer nivel y probablemente valga la pena regresar otra noche.

E11EVEN: ¡qué pinche locura de mujeres!
Y entonces llegamos a E11EVEN. ¡No mames, qué lugar! Es un club de entretenimiento para adultos famoso por su concepto de fiesta 24/7. Imagínense un table dance de lujo mezclado con un antro de Las Vegas, pero con esteroides. Aquí vimos a algunas de las mujeres más espectaculares que he visto en mi vida. Guapísimas, cuerpos increíbles, parecían de porcelana. Y había un chingo. Fácilmente parecían decenas y decenas, quizá cerca de cien entre todas las áreas. En el escenario se subían de dos en dos a los tubos, haciendo acrobacias mientras la gente les aventaba billetes como si no hubiera mañana. Terminaba el show, barrían los dólares y entraban otras. Una tras otra. Una pinche fábrica de entretenimiento.
Y mientras caminas por los pasillos, las bailarinas se te acercan, te jalan de la mano y te ofrecen llevarte a los privados. Vimos opciones anunciadas entre 30 y 40 dólares, dependiendo del servicio. Nosotros fuimos un domingo con un amigo y el lugar estaba lleno. Había sillones cómodos, barras para comprar tu propio chupe y no necesitabas gastar una fortuna en una mesa VIP. Las entradas que encontramos rondaban los veintitantos dólares para mujeres y treinta y tantos para hombres, aunque cambian según el evento. Aquí se han presentado artistas como Snoop Dogg, así que imagínense el nivel de fiesta. Nos la pasamos de poca madre, sin necesidad de contratar privados ni comprar una botella de mil dólares. Si les gustan las mujeres hermosas, el pole dance y el desmadre, E11EVEN es una visita obligada.



¿Gomitas afrodisiacas? Aquí hasta en las tiendas encuentras
Otra cosa que me sorprendió de Miami es que encuentras productos para el placer sexual por todas partes. Gomitas que se anuncian como afrodisiacas para hombres y mujeres, juguetes sexuales, lubricantes y toda clase de chingaderas para ponerle sabor a la noche. Un amigo ya me había traído unas de esas famosas gomitas y ahora decidimos comprar algunas nosotros mismos. Ahí les contaremos qué tal se ponen las cosas. Aunque ojo, no todo lo que promete ponerte cachondo funciona ni necesariamente es seguro. Lo divertido es esa naturalidad con la que Miami comercializa el erotismo. Aquí parece que nadie se espanta de nada.
Vice City: ahora entiendo Grand Theft Auto
Y para cerrar, durante el viaje encontramos toda una parafernalia alrededor de Grand Theft Auto. Ahora entiendo perfectamente por qué Rockstar decidió regresar a Vice City para GTA VI y dejar atrás Los Santos. ¡Porque Miami es un puto videojuego! Playas, yates, autos deportivos, mujeres hermosas, clubes nocturnos, fiestas interminables, dinero, excesos y personajes que parecen sacados directamente de Grand Theft Auto. Además, Miami es completamente latina. Escuchas español por todas partes, hay cubanos, venezolanos, colombianos, mexicanos y una mezcla cultural que hace que la ciudad sea todavía más divertida. Las Vegas tiene casinos. Miami tiene de todo.
Puedes empezar el día encuerado en Haulover Beach, pasar la noche en un club swinger y terminar a las cinco de la mañana viendo mujeres espectaculares bailando en E11EVEN. Y no necesitas ser millonario para hacerlo. No digo que Miami sea barata, porque también tiene lugares donde te quieren sacar hasta los ojos, pero hay muchísimas maneras de divertirse sin dejar la quincena entera.
Después de visitar Las Vegas y Miami en tan poco tiempo, tengo clara mi favorita. Las Vegas es maravillosa para los espectáculos, los restaurantes y el entretenimiento. Pero si lo que quieren es fiesta, cachondeo, mujeres guapísimas, nudismo y un buen pinche desmadre, váyanse a Miami.

Porque Las Vegas podrá seguir presumiendo que es Sin City, la ciudad del pecado.
Pero Miami es Vice City. Y el vicio aquí se vive de verdad.






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