Nadie puede oírte con la boca llena

Pinjed

Por 12

Seguimos con las mamadas amateur semanales añadiendo un factor extra. A la indiscutible destreza de anteriores entregas de esta saga improvisada se une el morbo de hacer la fellatio en un lugar público. En este caso se trata de unos lavabos, aunque no parece que haya demasiado escándalo como para que sea el baño una discoteca (un clásico ya muy manido donde algunos ya follan como si fuese su cocina), y se oye perfectamente a la gente que entra y sale conversando; yo apuesto por un aeropuerto. El prolongado ósculo genital, eso sí, pese a las distracciones y el suspense, es trabajado, vistoso y digno de la más experimentada profesional.

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