Maestras de la mamada: la princesa y el monstruo

Pinjed

Por 6

Supongo que a todos los que disfrutamos del buen ejercicio de la felación por placer mutuo (hay mujeres, incluso casadas, que disfrutando chupando; el mundo es un lugar maravilloso a veces) nos gusta que la persona encargada de proporcionar la sesión ponga toda su dedicación y, a menudo, que muestre cierta voracidad. Que tenga la sartén por el mango, rozando la literalidad.

Hay casos, eso sí, en que la damisela en cuestión es de carácter sosegada y mirada dulce, y simplemente no le queda bien la piel de lobo, pero eso puede acabar convirtiéndose en un factor diferencial. Fijaos en la señorita del vídeo, con su dulzura, su belleza pálida, su expresión lánguida y su aspecto de cervatillo, batallando con una creciente implicación contra el bestial badajo de su amante, un monstruo de un solo ojo al que la princesa, finalmente, consigue domar.

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