Resulta que Eve Sweet, la estrella del porno que ha ganado dos años seguidos el premio a Mejor Artista Femenina Internacional en los AVN, ha tenido una revelación digna de una película de autodescubrimiento. Y es que Eve, que empezó siendo una chica tímida que lloraba en sus primeras escenas porque pensaba que su vida se acababa, ahora se ha dado cuenta de que el papel que hace ante las cámaras, esa que es capaz de manejarse en escenas de sexo duro, siempre ha sido ella. En definitiva, que la vergüenza era un disfraz y la fiera siempre estuvo ahí.

El camino no ha sido fácil, de ser azafata en trenes españoles a mudarse a París y luego a Marbella, pasando por un divorcio con un productor. Pero todo cambió cuando un fotógrafo insistente le convenció para hacer unas fotos y, sin querer, se convirtió en la chica que revolucionó el tráfico de iStripper. Ahora, con más de 100 escenas a sus espaldas (incluyendo anales, DPs y hasta un gangbang), la rumana es la niña bonita de Vixen Media Group, con directores como Julia Grandi que la adoran porque se lo pasa bien de verdad.

Ahora en su nueva vida en Marbella, la señorita Sweet se ha vuelto una yogui que hace pilates, juega al pádel y tiene un hobby nuevo, cantar. Y no es un capricho, resulta que tiene un buen registro vocal y se marca temas de Lana Del Rey mientras sus fans le hacen canciones. En definitiva, todo apunta a que a esta rumana le ha ido bien en la industria, ha ganado dinero a espuertas (más del que imaginaba) y se codea con la jet set de Marbella. Eso elimina en gran medida ese estigma común que sufren las actrices, o bien se lo trae al pairo.







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