La demanda que puede hundir al imperio del porno fino de Vixen Media Group

La estrella del porno Kenzie Anne, que se ha pegado años follando para las marcas glamcore del porno (Vixen, Blacked, Tushy…), ha demandado a la productora porque dice que los tratan como a una especie de esclavas sexuales con contratos abusivos. Resulta que la empresa les pagaba por escena, como si fueran autónomos, pero les controlaba hasta el esmalte de uñas, los análisis de ETS, el maquillaje, el depilado, y hasta si se podían tatuar o perforar el ombligo. Según la ley de California, si te controlan así, no eres autónomo, sino una empleada con todos los derechos. Y si eres empleada, tienes derecho a que te paguen por las horas de preparación, los viajes, las pruebas médicas y demás mierdas que ahora mismo corren del bolsillo de las chicas.

La jueza les ha dado la razón a las actrices y ha certificado la demanda colectiva. Y aquí viene lo gordo de este asunto, pues hablamos de unos 767 performers que han trabajado para Vixen desde 2020. Los cálculos del perito de la actriz dicen que las multas por pagar fuera de plazo podrían superar los 421 millones de dólares. Ni el puto Banco Santander. La compañía se ha pasado tres años poniendo excusas: que si las actrices facturaban por sus propias empresas, que si eran autónomas porque les daba la gana, que si la demandante no es creíble… Sin embargo, la jueza las ha ido escatimando todas, Ahora van a mediar en junio y si no hay acuerdo, Vixen puede irse a la quiebra o tener que empezar a pagar nóminas como una puta oficina. El porno fino de VMG puede que se acabe, señoras y señores.

Compilación

Liya Silver

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