Con ese semblante de divinidad, Hazel Moore no llama tanto la atención en escenas sexuales en clave moderada, pese a que siempre es plato de buen gusto contemplar a tal hembra totalmente desinhibida ante las cámaras. Y es que lo más llamativo de Hazel es que, siendo la viva imagen de una nuera perfecta y formal, siempre ha tenido una querencia por el porno duro que nos ha dejado anonadados, con los ojos chiribitas. Sin embargo, esas inclinaciones depravadas se han visto limitadas durante cierto periodo de tiempo. Es por ello que nos ha agradado especialmente verla visitar los aposentos de Her Limit, como prueba documental de que la cabra tira al monte. Esto es, Hazel vuelve por sus fueros, si realmente alguna vez se alejó de esos derroteros de sexo potente y sin contemplaciones.






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