El voyeurismo del primer paparazzi

Fogardo

Por 7

Es posible que la imagen de una pareja besándose apasionadamente en el cine no despierte el interés, el morbo o el escándalo de nadie a día de hoy, pero en la década de los 40, cuando el fotógrafo Arthur Fellig (1899-1968), más conocido como Weegee, tomó esta instantánea en un cine de Nueva York, no era algo tan normal. Y es que la carrera artística del fotógrafo australiano está llena de momentos vibrantes y situaciones inquietantes, como cuando se adelantó a la policía tomando fotos del cadáver de una escena del crimen antes de que llegaran, sus fotos de accidentes automovilísticos o sus instantáneas de gente famosa siendo detenida.

Weegee es considerado por muchos el primer paparazzi de la historia y el que sirvió como modelo de conducta y profesión al estereotipo de fotógrafo sensacionalista, amoral y un poco psicótico. «La gente siempre me pregunta cuándo voy a sentar la cabeza y casarme», escribía en una dedicatoria de su autobiografía a principios de los 60, «Estoy casado con mi cámara. Pertenezco al mundo. Y solo trabajo por patadas y dinero.»

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