Podemos dormir tranquilos: Megan no usa Botox®

Podemos dormir tranquilos: Megan no usa Botox®

El rumor de que Megan Fox ha recurrido a inyeccciones de Botox® para mejorar el aspecto de su rostro comenzó a circular por Internet hará cosa de un mes. Cansada ya de tener responder a los rumores la actriz decidió zanjar el tema con la publicación de una serie de fotos en su página de Facebook con el lapidario título de “cosas que no puedes hacer si tienes botox en el rostro”. Jen Chaney desde un blog del Washington Post ironizaba que “ya podemos dormir tranquilos: sabemos que Megan no se ha inyectado botox en la cara“.

La Wikipedia nos dice:

La toxina botulínica, también llamada “botulina”, es una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada Clostridium botulinum. Se trata de uno de los venenos más poderosos que existen. La capacidad que posee la toxina botulínica para producir parálisis muscular por denervación química se aprovecha para usarla como medicamento en el tratamiento de ciertas enfermedades neurológicas y como producto cosmético para tratamiento estético de las arrugas faciales.

Una forma diluida de la toxina botulínica tipo A, se considera hoy en día que es uno de los tratamientos que ofrece mejores resultados para eliminar las arrugas o tratamiento de la ritidosis. Esta forma de toxina botulínica, tras su infiltración con una aguja extra fina en el músculo debajo de la piel de la zona que se desea tratar, actúa inhibiendo por relajación el movimiento muscular. Con este efecto se pretende que desaparezcan las arrugas y por tanto proporcionar un aspecto más juvenil en la piel.

La marca comercial más conocida de esta forma de toxina botulinica cosmética es Botox®, medicamento producido y registrado por la empresa Allergan, Inc. de Irvine, California, que obtuvo la aprobación oficial en EE.UU en abril de 2002, para uso estético.

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