La artista como objeto

La artista como objeto

Un día del año 1974, en el Studio Morra de Nápoles, se presentaba la última performance de la artista serbia Marina Abramović “In Rhythm 0”. En la pared de la sala había un texto en el que podía leerse: “Hay setenta y dos objetos que pueden usarse sobre mí como se quiera. Yo soy el objeto”. Sobre una mesa, la artista había colocado 72 objetos. Entre ellos había una rosa, una pluma, miel, un látigo, tijeras, una navaja, una pistola y una bala. Con todo ello, y durante la duración del espectáculo, la artista asumía plena responsabilidad de los actos cometidos sobre su propio cuerpo.

A día de hoy, Abramović aún guarda el recuerdo de la persona que introdujo la bala en la pistola, la pusiera en su mano, y le apretara el dedo contra el gatillo para ver si se resistía, amén de la cicatriz que le quedó después de que un espectador le cortara el cuello con una navaja y se bebiera su sangre. Gracias a aaaNNNooo.

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