Placer y franqueza por el mismo precio

Placer y franqueza por el mismo precio

Anuncio: Ni modelo ni edecan ni extranjera -¿para que prometo algo que no va a llegar?-. Soy humildemente provinciana, “que por no estudiar me tengo que anunciar”. Voy de buenas, flojita y cooperando. 28 años, blanca, talla 7, de nalgas grandes, duras y paradas (no caderona ni torneada), “osea nalgas”. Buena pal petate, mala pal metate. Todo con preservativo. Tócame todito. Relaciones ilimitadas. 700 pesos. Acepto vales y un cacho de rosca.

Artículo publicado en El Universal, el lunes 08 de septiembre de 2008

La honestidad y desenfado de los anuncios de ‘Lupita Hass’ en las secciones de clasificados, la han convertido en una leyenda urbana. Noventa, 60 y 90 son las medidas de la mujer perfecta. Ella no lo es. 99-70-110 son sus dimensiones corporales. Un poco más arriba, en medio y en donde casi todos los hombres dirigen su mirada. Es La Lupita Hass; Hass como el aguacate, Hass por la forma de su cuerpo, voluptuoso. Y Hass porque los dos tienen sus raíces en Michoacán. Es una prostituta de 28 años de edad o escort para los gustos más refinados. Sus anuncios llamaron la atención de más de uno. “Buena pa’l petate y mala pa’l metate”, es uno de sus eslóganes. “Voy de buenas, flojita y cooperando. Todo me huele a jabón”, son otros dos mensajes que ha publicado. Se ha convertido en una celebridad dentro y fuera del país. De las 200 llamadas que recibe diariamente, en promedio, muchas de ellas son del extranjero.

Tiene licenciatura y maestría en Administración de Empresas. Ha estudiado Mercadotecnia y Publicidad; he ahí su secreto para publicar mensajes que envidiaría cualquier mercadólogo. Por la mañana es una ejecutiva de las empresas más importantes de comunicación del país. Por la tarde, se transforma en una acompañante “complaciente y servicial”, según ella misma. “Me dedico a esto porque me gusta el sexo y porque puedo conocer a mucha gente interesante”, se justifica. Hija de un productor de jitomate sinaloense y de una ama de casa michoacana ultraconservadora, La Lupita ha mantenido en silencio una de sus dos personalidades durante dos años. Sólo algunos de sus familiares más cercanos saben a qué se dedica, los demás ignoran su otra faceta.

En su trabajo, cuenta, su jefe también está enterado de su secreta actividad. En hora y media, desnuda el cuerpo y el alma. “Lo más importante de esto es la honestidad. Si eres bajita y gordita, no hay problema, para todo hay gente. Lo más malo es engañar a los que te llaman diciendo que eres una persona, y cuando abren la puerta se decepcionan de ti”. Gracias a Metecato por el envío

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