Jarrod Wyatt, todo corazón

Pinjed

Por 50

Una noche de finales de mayo, la policía de California acudió a la llamada de Justin Davis después de comprobar por teléfono como su amigo Jarrod se estaba comportando de un modo extraño tras ingerir té con setas alucinógenas. Cuando las fuerzas del orden llegaron al lugar, la escena era digna de la más cruenta película de terror.

Jarrod Wyatt, de 26 años, luchador de MMA (artes marciales mezcladas) especializado en la modalidad de jaula, había abierto en canal a su amigo Taylor Powell, de 21 años, y le había arrancado el corazón con sus propias manos. Dicen los forenses que Powell murió desangrado al serle extraído el corazón mientras aún estaba vivo y, por tanto, latiendo. En su brote de locura, Wyatt también le cortó la lengua, le extrajo un globo ocular y le arrancó gran parte de la cara. Luego cogió varios de los órganos de su amigo y los lanzo a un fuego. La policía le encontró desnudo, bañado en sangre y rebuscando entre los restos de Powell.

Según el propio Wyatt, las setas alucinógenas le hicieron llegar a la conclusión de que su amigo había sido poseído por el Diablo y por ello debía detenerlo a toda costa. El joven se enfrenta ahora a una sentencia de pena de muerte por homicidio en primer grado y tortura, puesto que la mayoría de mutilaciones se produjeron cuando la víctima aún vivía.

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