El abismo que devolvía la mirada

Pinjed

Por 62

Yorgos Papandreu acaba de pulsar el detonador. Su anuncio de convocar un referéndum sobre la aplicación de los draconianos ajustes e imposiciones del segundo plan de rescate europeo a Grecia no solo pone en evidencia a Merkel y Sarkozy, sino que enfrenta en un combate a muerte a dos enemigos endémicos como son la dictadura de los mercados y la democracia. Es un movimiento suicida que podría terminar con la caída de Grecia y que acabaará arrastrando consigo gran parte del patrimonio económico de la Unión Europea. Aquí nadie quedaría indemne, pero estaba claro que la actitud del gobierno alemán y el Banco Central Europeo, tratando a la administración Papandreu como a un vagabundo que se gasta la limosna en vino y putas (como si el acreedor estuviera libre de toda culpa), podía terminar con el asunto explotándoles en la cara.

Quizá alguien debería recordarle a Merkel imágenes como esta, con una niña haciendo castillos de billetes cuando en 1923 la hiperinflación colocaba a la moneda alemana con un valor de 4.200.000.000.000 marcos por 1 dólar. La culpa era de una Europa demasiado exigente con las deudas que no tuvo en cuenta la situación económica de Alemania, y un gobierno que no supo gestionar bien la reconstrucción tras la Primera Guerra Mundial y estiró más el brazo que la manga para alcanzar un fugaz espejismo del estado de bienestar. Cuando todo se derrumbó, la masa social buscó una cabeza de turco: los economistas, los banqueros, los prestamistas… la mayoría eran judíos. Aquel mismo año, un tal Adolf Hitler y su partido nacionalsocialista empezaban a ganar fuerza entre el electorado. El resto, ya lo sabéis.

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