El leñador de cuerpos

El leñador de cuerpos

Dicen que cuando se aplicaba la sierra como instrumento de tortura en la Edad Media, se colgaba al pobre diablo cabeza abajo para que su sangre no se derramase tan rápido. No es que les diera miedo manchar la moqueta, es que con este sencillo método, cuando el verdugo iniciaba su tarea de seccionar rítmicamente el ano o los genitales, la víctima no se desmayaba hasta que la hoja alcanzaba el ombligo o incluso el pecho, garantizando así unos últimos minutos de vida bien trufaditos del horror más puro.

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