Cangaçeiros: Bandidos de honor en el sertão

Fogardo

Por 22

En la madrugada del 28 de julio de 1938, en la Grota de Angico (Porto da Folha), Virgolino Ferreira da Silva, conocido en el Nordeste brasileño como Lampião, y su mujer, María Gomes Bonita, junto a nueve de sus compañeros, fueron emboscados y muertos por una partida policial. Les decapitan y colocan las cabezas en unos estantes junto a sus objetos personales para el escarnio público: sombreros de cuero y de fieltro con adornos de plata, fusiles, alforjas, monturas, ropas, cuchillos, etc…

Todos tienen los ojos cerrados para hacer menos penoso el horror de la muerte, aunque ese detalle no disminuye la humillación del decapitado que suponía ese horror de casquería inventada por la policía para escarmiento de los que intentaban imitar a los malhechores. Más información en Wikipedia y en esta entrada

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