El bebedero de mosquitos

Pinjed

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La unidad Shoklo de investigación sobre la malaria lleva años estudiando la vida y hábitos de los mosquitos en Tailandia, pero cuando se trata de la especie asiática Anopheles dirus, hay un problema grave: solo se alimentan exclusivamente de sangre humana, y cualquier alteración en su entorno o su alimentación puede provocar que decidan dejar de comer y aparearse para morir en pocos días. Así que no queda más remedio: la única manera de solucionar este problema es meter el brazo en el terrario de los mosquitos sin infectar y dejar que se alimenten.

Dice la doctora Chiara Andolina que ella lo hace una vez cada cuatro días, y la total ausencia de marcas o picores en sus brazos se debe a que, a fuerza de dejarse picar su cuerpo ha desarrollado defensas contra los alérgenos de la saliva del mosquito. Cuando ella se va de vacaciones, la tarea recae en su jefe, y el aspecto de su piel parece salido de una película de zombis.

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