El porno exige: Tócame

Fogardo

Por 12

Vas a un set de grabación y te piden que te pongas de cara a la pared. Segundos después alguien te toca un hombro, te das la vuelta y es una morbosísima pornostar traspasándote con sus ojos azules. «Tócame», te dice sin parpadear. Y aquí es donde cada uno elige un camino: el magreo más directo, la timidez adorable, la inseguridad absoluta o el paso siguiente, si la estrella porno en cuestión se deja, un buen morreo con lengua. Que un día es un día.

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