El sexo que llega del lejano oriente

Fogardo

Por 1

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SEXO BÍBLICO INTERRACIAL

En la noche de reyes, reinan las mujeres. Cada una de ellas tiene su merecido. Si ha sido buena, gozará de esa máquina de follar llamada Gaspar. Si se ha portado medio bien, disfrutará del tonto de Melchor. Y si ha sido mala, se las verá con los 30 centímetross de carbón en barra que le cuelgan entre las piernas al bueno de Baltasar.

En la noche de reyes, los trotes, relinchos y montadas a pelo empiezan justo después de ver pasar las cabalgatas. Las niñas grandes conocen las faltas que han cometido a lo largo del año. De modo que engalanan su cuerpo con la mejor de las desnudeces, a la espera del rey mago que debe proporcionarles su merecida recompensa a fuerza de polvos.

Las chicas buenas esperan, patiabiertas y con una sonrisa de oreja a oreja, al amarillo Rey Gaspar. Este macho, venido del lejano Oriente, conoce los secretos del coñito y todos los artilugios capaces de obturarlo a base de orgasmos incandescentes. Es el encargado de abrir los chochitos vírgenes, de atar a las señoritas nerviosas, de acariciar con fluidos lechosos el cutis de las maduras y de adelgazar a base de contorsiones a las sabrosas y simpáticas rellenitas.

Las muchachas discretas, que no han destacado ni por su bondad, ni por su habilidad para putear al prójimo, deben conformarse con la dócil inclinación masoquista del pálido Rey Melchor. Éste es un reyezuelo zángano, manso y trotamundos, que se deja atosigar, pegar y castigar a todas horas. Las hembras lo utilizan como felpudo. Lo violan y envilecen, hasta quedar hartas de su leche dulzona y casi transparente. Cuentan que Melchor gusta de dejarse sodomizar zafiamente por su camello Ali-Bei, pero nadie se ha atrevido a investigarlo.

Por último, todas aquellas féminas que se han mostrado perversas y malvivientes a lo largo de los trescientos sesenta y cinco días precedentes, sufren la ira del miembro del oscuro Rey Baltasar. El rey africano es dueño de un nardo de carbón ardiente que no mide menos de 30 centímetros. Con él, da por el culo a las malas señoras, desgarra los anos más indómitos y desbrava a las perritas más rabiosas. Sin embargo, su talento es tan sobrado, que no faltan las buenas chicas que se dan a la mala vida con el único objetivo de conocer las habilidades del miembro taladrador del bravo monarca zulú. Y es que, de vez en cuando, merece la pena ser malas, chiquillas.

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Comentarios

  • gonzalo