El otro lado de las fiestas

Fogardo

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Bueno amigos, ya se os han acabado las vacaciones de Navidad, los reyes llegaron, dejaron cuatro chorradas y, hala, hasta el año que viene. Mientras tanto, el que no estaba en Baqueira visitaba a diario un megacentro comercial, y el que no, se aburría en el rústico pueblo de sus suegros. Tiempos difíciles las vacaciones de Navidad, aburridos y cargados de un sopor que cuesta mitigar. Afortunadamente, no obstante, las buenas comidas cargadas de alcohol suben el tono general, y siempre acaba uno haciendo tonterías extra con la parienta o con su mejor amiga, que un día es un día.

El amor al prójimo se extiende y, que diablos, ya que estamos cenando en este puto restaurante tan caro y pijo que el imbécil de mi cuñado ha impuesto a la familia, al menos le voy a pegar un polvo en el lavabo a la hermana de su mujer que al salir se tendrá que pedir un orujo triple para que le baje todo lo que le voy a endiñar. Y esas visitas de mierda a los almacenes donde tu madre quiere que la acompañemos? Vamos nena… déjala en la sección de pijamas y complementos y vamos al los probadores a ver que tal te sienta este tanguilla? Deja que te coma el coño que estos vestidores están llenos de espejos.

También el que se queda en la oficina acabando el proyecto que hay que entregar el 1 de Enero a los clientes Chinos dispone de sus oportunidades, la oficina medio vacía, las chicas de documentación que se turnan y esa nueva con la que ya tuviste unos magreos el día de la cena de la empresa está dispuesta a convertir la mesa de la sala de reuniones en el escenario del Bagdad.

O esa paja bien hecha aprovechando la pantalla de 22 pulgadas del director de márqueting… que placer correrse en ese sillón y empastifar la moqueta hortera que se ha puesto.

Islas de placer en estos aburridos días de la soporosa Navidad. Espero que hayas gozado de ratos como estos, porqué yo desde mi atalaya os estaba vigilando gracias al maravilloso invento de las cámaras de seguridad. Recogiendo miles de horas de vídeo de vuestras perrerías, archivándolas y etiquetándolas, gozándolas para en un futuro haceros un merecido chantaje por guarros e indecentes.

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