McKenzie Mae, una rubia del medio oeste con cara de niña buena y sonrisa picante, se mudó a Florida a vivir el sueño de una vida en bikini en la playa y fiesta con las amigas. Después del covid, estaba atrapada en un trabajo de mierda de 9 a 5 hasta que una noche de cumpleaños se topó con Cherleader Kait, una actriz porno que acaba de ganar un AVN y que vivía a pocos metros de su casa. Con mentalidad de hada madrina porno, Cheerleader la acogió y empezaron en OnlyFans sin mostrar el rostro. Pero cuando la señorita Kait salió del anonimato y se acercó al porno mainstream, McKenzie le siguió meses después. La jugada no les salió mal, pues los fans de Kait pasaron a las de Mae. Dos rubias universitarias, mismo nicho, sinergia total. Ahora McKenzie se dedica a grabar escenas (squirting, anal, ella solita o con chicas…) y se ahorra el curro de editar porque las productoras, como Tad Pole, Team Skeet o Adult Time, se lo dejan todo hecho. Tiene representante (Elite Talent Direct) y ya es una pornstar que llega al set, folla, recoge el cheque, se va y adiós muy buenas.
El cuento de hadas porno de McKenzie Mae
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