Coños, que haríamos sin ellos

Fogardo

Por 8

Coños antiglobalizacion – Vulva Projekt

El slogan de McDonalds era hasta hace poco “One world, one taste”, gracias a la manipulación de ingentes cantidades de carne consiguen que una hamburguesa comprada en Alcorcón tenga exactamente el mismo gusto que otra comprada en Miami. El secreto está en la mezcla. Y es el máximo deseo de los popes de la globlización, que cada rincón del mundo se parezca, que cada esquina de cada calle de cada ciudad sea igual, y a poder ser que en ella haya un megastore de esos que creo que son auténticas escuelas de psychokillers

Todo igual. Te despiertas en un hotel de cualquier ciudad y ni siquiera poniendo la tele puedes adivinar en que coño de país has caído. Sales a la calle y lo mismo, hay rincones de Tokyo que parecen Londres y partes de Bilbao que parecen Getxo. Todo mezclado. Un mundo, un color, un sabor, un Windows, un Nokia… un desastre vaya.

Afortunadamente hay un secreto que el ejército globalizador no podrá jamás convertir. El maravilloso mundo de los coños, de las vulvas, de esas fantásticas porciones del cuerpo de la mujer que adquieren millones de formas y sabores distintos. Esas rajas rodeadas, o no, de vello que saben mejor que un brioche recién sacado del horno y que aunque prietos y cerrados se abren lentamente al tacto obsequiándonos con un efluvio amizclado y una humedad viscosa que provoca en él una transformación indecente y que, hay que reconocerlo, ha provocado más muertes que el descubrimiento de la pólvora. Miles de millones de coños imposibles de globalizar. Miles y millones luchando por su propia esencia sabor. Hacedme caso… comed coños y no hamburguesas… eso os mantendrá a salvo de que os conviertan en robots globalizados!

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