El poder erótico de la buena literatura

Pinjed

Por 10

La albanesa Breanne Benson ya ha aparecido un par de veces por aquí sin hacer demasiado ruido. Unas veces de rubia y otras de morena, nunca ha rubricado nada memorable en Orgasmatrix pero sí ha dejado destellos de su talento unido a un físico que podría calificarse de perfecto —antes de comer rabos en un set de rodaje era una habitual en Penthouse—, aunque quizá le falte algo de complicidad con la cámara. Va por buen camino. El caso es que no sé qué demonios debía de estar leyendo la bella Breanne, pero a juzgar por esos magreos autoinfligidos, tenía que ser algo muy bueno. De todos modos le comprendo: yo me puse igual con el último de Quim Monzó.

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