Ballbusting

El Ballbusting es una de las prácticas más conocidas del conjunto que se conoce como tortura genital, una serie de juegos sexuales consistentes en el estímulo de pene y/o testículos con el dolor como eje de la experiencia. Entre ellos se encuentran actividades de alta intensidad como el wax play (usar cera derretida para quemar ciertas zonas), el genital spanking (que consiste en dar bofetadas en los cojones), squeezing (la presión ejercida en los testículos, aplastándolos), el genital flogging (el azote y latigazo en los genitales), el urethral play (introducir elementos en la uretra), la tickle torture (el cosquilleo) o la electroestimulación erótica.

Quizá por la facilidad de su ejecución y la poca necesidad de medios, el ball busting es la más famosa de estas perversiones sexuales, y una de las pocas que se lleva a cabo también como técnica de autodefensa por su sencillez: al fin y al cabo solo se trata de patadas en los huevos, aunque no estrictamente sea solo eso.

La idea detrás de este tipo de prácticas que buscan el dolor de huevos es satisfacer los deseos sexuales del masoquista, que persigue la tortura física, o también de la humillación erótica del sumiso que quiere experimentar en la vertiente emocional, e incluso la complacencia de un compañero de juegos sexuales que tenga tendencias relacionadas con la dominancia sádica, el placer de infligir dolor.

Los riesgos para la salud tras el ballbusting y la mayoría de las variantes de tortura genital son grandes: desde abrasiones o hematomas, hasta la torsión o ruptura testicular, que requieren intervención médica. Algunos síntomas que merece la pena tener en cuenta son la eyaculación de semen con restos de sangre y la pérdida de color de los testículos, que podría indicar un problema en el flujo sanguíneo.

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