Vivir la música sin temor al infarto

Pinjed

Por 22

No puedo evitarlo: soy automáticamente admirador de la gente que consigue aunar un nulo sentido del ridículo con un talento descomunal para lo que a mí me gusta llamar “danza creativa”. Tras el abuelo turco, la panda de amigotes y los Vince y Mia rusos, hoy tenemos al gordito apasionado que vive como nadie la rave a pesar de tener los ventrículos al borde del colapso y las arterias a punto de explotar. Bravo, sí señor.

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