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Foto de Fakings

Vídeos de incesto

Se conoce como incesto al relación sexual entre dos personas que comparten parentesco de consanguineidad, aunque según qué sociedades también se habla del incesto en niveles de parentesco de segundo grado. A lo largo de los siglos el incesto ha sufrido una especie de prohibición universal en todas las culturas del mundo, con la sola excepción ciertas tribus aisladas o algunos matrimonios en la realeza (sobre todo en Egipto), casos que no hay que tener en cuenta porque se trataba de prácticas de Estado con la idea de mantener el poder concentrado en la familia. En la mayoría de países del mundo, aunque se practique entre adultos y con consentimiento, el incesto es ilegal.

Y, cómo no, el porno huele siempre la sangre del límite legal y se dedica a explotarlo. En este caso el mejor ejemplo de incesto porno es sin duda la película Taboo, una de las producciones más famosas de la historia del cine adulto y una kilométrica saga dedicada a fantasear con el romance maternofilial y otras variantes familiares posteriores. Protagonizada por la que probablemente sea la primera MILF del porno, Kay Parker, la secuencia en la que acudía al lecho de su hijo, un universitario musculoso interpretado por Mike Ranger, y le despierta chupándole la polla es una de esas que se quedaron grabadas en el cerebro de los pornófilos.

El actualidad no falta vídeo porno de incesto en muchas productoras, y algunas como Digital Sin se han especializado en saltar el tiburón a base de recrear situaciones en las que el parentesco es siempre putativo o por adopción. Madrastras, padrastros y hermanastros se dan al placer furtivo y las folladas incestuosas que en realidad no lo son.

Si uno busca realmente vídeos de incestos, eso sí, es la magia de internet la que los ha hecho accesibles con el pequeño obstáculo de que no siempre es posible estar seguros de que son parientes reales. Fakings lo ha conseguido alguna vez, como también el productor brasileño Marco Antônio Fiorito con las hermanas gemelas Gueicha, pero el resto es un mar de porno casero en el que el incesto, especificado o no, está más en la mente del que mira.