El porno de Jessie Andrews según X-Art

Supongo que once nominaciones a los premios AVN, XBIZ y XRCO, cinco premios (incluyendo el de mejor actriz en las tres) son argumentos suficientes para tomarse seriamente la carrera de una actriz de apenas 19 años y con tan solo uno y pico metida en el mundo del porno. Galardones al margen, a Jessie Andrews ya la conocíamos gracias al retrato de una puta de lujo que protagonizó con el omnipresente Manuel Ferrara y a una serie de fotos en la que hizo de diva del mismísimo Terry Richardson, y que presumible acabó como la escena de X-Art que hoy propongo: con besos, caricias y unos cuantos pollazos afelpados.

Tiffany Thompson y el sueño californiano

Tiffany Thompson es la anomalía, la improbabilidad que lo altera todo, que rompe los esquemas de cualquiera. Una mujer tan guapa que casi sabe mal verla haciendo porno (casi, he dicho casi) y que con su belleza fresca y juvenil convierte cualquier escena en algo digno de disfrute. Y es que no son pocos los simpatizantes del gonzo, la silicona y la marranada por la marranada que echan pestes sobre el refinamiento impostado de X-Art, ese porno aguado a base de romanticismo visual que huye de los extremos y busca una naturalidad que en realidad no es tal. Porque el sexo, como diría Woody Allen, solo es sucio cuando se hace bien.

Porno delicado en la limusina de X-Art

Abrir el baúl de los vídeos de X-Art y rebuscar entre sus producciones es como subir al desván de la casa de tus abuelos: siempre encuentras cosas sorprendentes y maravillosas que pueden mantenerte meses ocupado. En X-Art, eso sí, no hay ni tapetes ni caballitos de madera: ahí lo que hay son chicas increíbles entregadas al sexo como si detrás de todo eso hubiera realmente algo más que dinero. En esta ocasión la noche pertenece a las mujeres, en concreto cuatro checas de ensueño como Pinky June, Samantha Heat, Erica Lightspeed y Katie Oliver, que deciden secuestrar a un tío al que le ha tocado la lotería del sexo.

X-Art y la ambición rubia

La última vez que hablé de Abby prácticamente os traduje la historia que X-Art colgó junto a la escena en cuestión, una milonga sobre niñas ricas de la alta sociedad inglesa sin pies ni cabeza. Afortunadamente, nuestros siempre hábiles lectores pornófilos me sacaron del error: en realidad se trataba de Abigaile Johnson, una monada checa de ojos azules que lleva ya casi dos años morando por el porno. Hoy la rescatamos en un trío para la edulcorada productora junto con otra rubia guapísima (y también checa, faltaría más) llamada Carla Cox que, esta sí, hace cosa de un lustro que se deja empalar ante la cámara. Y con ellas, un calvo con suerte.

Little Caprice y el porno anal más delicado

La escena que vais a ver a continuación fue publicada en X-Art muy poco después de que se confirmara la recuperación de Little Caprice de sus severos problemas renales, aunque lo más probable es que llevase filmada desde poco antes de su crisis. En ella, la jovencita checa más querida por los orgasmátricos (con permiso de otros cientos de miles de monumentos nacidos en aquel país) ejecutaba un anal de una forma a la que no estamos todavía habituados, con la suavidad edulcorada que caracteriza todo el catálogo de esta productora. Aunque tras haberla visto gritar de dolor bajo la batuta de Pierre Woodman, esto parece un paseíto por el campo.

Vuelve la Tiffany Thompson hetero

¡Alegría! ¡Alborozo! Por fin tenemos de vuelta a una de esas actrices porno de ciencia ficción, una mujer que ni en nuestros mejores sueños seríamos capaces de imaginarla rodando porno, y sin embargo ahí está: comiéndose lo que le pongan por delante. Desde hace algún tiempo, Tiffany Thompson parecía haber abandonado el mete-saca para centrarse en lo lésbico, mucho menos traumático para el cuerpo aunque, intuyo, también peor remunerado. Pero la espera ha terminado y la semana pasada X-Art nos sorprendió con la vuelta de este grácil cisne de mirada limpia y cuerpo perfecto al asunto de las pollas, las mamadas y los empujones. Así que, sin más dilación, a disfrutar de ella.

Maryjane Johnson y el amor de juventud

Explorando en el baúl de las antigüedades de X-Art no es difícil encontrar pequeñas joyitas de lo vaporoso y juvenil que no habían llegado todavía a recibir un tratamiento personalizado en Orgasmatrix. Maryjane Johnson, por ejemplo, es una auténtica preciosidad de solo 19 añitos (cuando rodó este polvo tenía 18) nacida en algún lugar de Michigan y que no pasó desapercibida en una escena a cuatro bandas que publicamos el pasado verano. Aquí, no obstante, con un encontronazo más intimo y personal puede uno contemplar mejor a una joven que, salvando las distancias, me recuerda a Tori Black por su físico esbelto y su rostro aniñado. Que llegue a su nivel, el tiempo lo dirá.

Blue Angel ya es asidua en X-Art

No me había dado cuenta y el lector Lobito me llamó muy amablemente la atención en la última aparición de esta diosa húngara por la portada: Leila, de X-Art, es en realidad mucho más conocida por otro pseudónimo como es Blue Angel. Como veis, con el salto al porno vaporoso de la productora el rubio ha pasado a caoba y el maquillaje de zorrón ha dado paso a un físico de belleza natural que siempre supieron apreciar sus fans. Si con este cambio la burda interpretación se ha convertido en verdaderos orgasmos como trata de demostrar esta escena, es algo que solo sabe ella misma. Nosotros a observar y a disfrutar, que no es poco.

X-Art: Leila y Anneli se reparten el botín

Una muestra más de la pretendida elegancia y riguroso refinamiento de X-Art se puede comprobar, no solo en la idiosincrasia técnica e interpretativa de sus producciones, sino también en su lenguaje: donde la mayoría de páginas porno usarían la palabra threesome (trío), ellos dicen menage a trois. Son formas de tratar de distinta forma algo exactamente igual: dos jovencitas travisesas, Leila y la advenediza Anneli, se presentan en la alcoba del Sr. X, que duerme plácido, para joderle la siesta y compensárselo brindándole una pasional tarde de sexo delicado y vaporoso con dos preciosidades. Desde luego, si el paraíso de los mártires musulmanes se parece a esto, no me extraña que se inmolen.

La checa Katka levita entre dos pollas

Está claro que a la checa Katka le gustan los tríos. Este es ya el segundo que realiza para X-Art, que como sabéis es una de nuestras productoras favoritas por el cuidado y elegancia de sus escenas. Eso sí: ahora la escena cuenta con dos chicos, en lugar de llamar a una amiga. Un señor polvo para gourmets con una chica guapísima que nos dice más que muchas siliconadas llegadas de América. Eso sí: lo de besar a la diosa cuando tu compañero acaba de sacar el rabo de la boca a mí me da cosilla. Para que luego digan que el trabajo de actor porno es algo sencillo y siempre exento de problemas. Es, sin duda, un trabajo con muchos sacrificios.

X-Art: Otra checa de ensueño

Esto no termina nunca, caballeros. Cuando uno cree que la majestuosa cantera de bellezas casquivanas de la República Checa empieza a agotarse se presenta una nueva jovencita que nos deja con la boca abierta. La ninfa de hoy tiene 19 añitos y ya lleva una temporada repartiendo su polvillo amor por la red hasta que en noviembre X-Art sacó a pasear el cazamariposas y la atrapó para un par de escenas de trío que quiza me anime a traeros otro día. Se hace llamar Anneli (también Pinky June, Grace, Ingrid o Sabrina) y su primer encontronazo a solas, recibiendo toda la atención de Mr. X, es este segmento llamado Dream Girl que bien vale un vistazo.

X-Art: El final feliz de Carla

A los señores encorbatados de X-Art les debe de hacer hecho cierta gracia la estrategia de FuckedHard18, esa en la que un masajista follarín termina convenciendo a sus clientas para intercambiar fluidos gracias a su poderosa imposición de manos. El caso de Carla, no obstante es algo distinto: aunque aquí parezca una jovencita inexperta, esta checa lleva ya cinco años en la industria del porno como Carla Cox y se las ha visto de todos los colores (anales, dobles penetraciones, A2M, swallow, creampie, interracial y hasta ejecuta squirtings de vez en cuando), así que no es de extrañar que tome la iniciativa y sea ella quien empiece a masajear el calvo… del calvo.