Solo en el arte más vanguardista y rompedor, en su fauna bizarra y desconcertante, podemos encontrar a gente como la artista británica Millie Brown, un ser humano maravilloso que ha desarrollado su propia técnica, muy peculiar y e innovadora ella, para colorear sus lienzos de forma absolutamente personal. La amiga Millie se zampa sus buenos vasazos de leche coloreada según la paleta planeada y la vomita en la superficie en cuestión ejecutando los trazos con el viscoso chorro. No deja de maravillarme, eso sí, cómo después de echar la pota cuatro veces, el color ingerido sigue siendo tan puro como cuando entró. Y a mí que siempre se me mezclaban las acuarelas…
vomitos
Restaurante libanés + ala delta = FAIL
«Jay vomitó el desayuno…», dice la descripción del vídeo, «… cuatro veces… a 600 metros de altura… a 32 kilómetros por hora… y ver la cara del instructor. ¡Divertidísimo! Esperad unos segundos para ver su tercera pota, que es hilarantemente asquerosa». No les falta razón a lo simpáticos amigos de Jay, pero a mí lo que más me conturba es la asombrosa naturalidad con la que le echa la pota al viento, como quien se espanta una mosca, o escupe tabaco de mascar. Le da todo igual, lo importante es disfrutar de las vistas.
Momentos musicales: God, I hate myself
Por muy indies, muy experimentales, muy artsy, muy alternativos y muy modernos que se consideren los californianos de Xiu Xiu, poco se debían de imaginar que algún zumbado con tiempo libre, mucha imaginación y un especial talento para la provocación cogería su deprimente tema God, I hate myself (“Dios, me odio”) y lo empalmaría con una imagen tan evocadora en sensaciones como la que acompaña a la canción en el siguiente vídeo. Esto lo hace Joseph Kosuth y se forra. Gracias a chiconuclear.
A2M+swallow = adiós a la bonita moqueta
Esto es lo que ocurre cuando una felactriz –que posiblemente haya desayunado un delicioso y copioso menú Burger King XL– cata el sabor de sus profundidades anales junto al amor extraído de los cojones de un actor. Éste último no puede salir de su asombro, cuando en el momento cumbre, la compañera de reparto arruina la escena y el equipo de producción dice adiós a la moqueta. Atención: este vídeo contiene material extremo y no es apto estómagos sensibles.
Felaciones extremas: la mamada húmeda
Hay quien le gusta que cuando se la chupan se la mojen bien con mucha saliva. Los hay que se pasan de la ralla y exigen un poco más.
