«Una foto al día del peor año de mi vida», reza el título en croata. En la descripción se lee: «Un año sufriendo malos tratos. Ayúdame». El cartel del final advierte: «No sé si podré aguantar hasta mañana». El vídeo forma parte de una ingeniosísima idea: aprovechar la viralidad de internet (en concreto estos vídeos de gente haciéndose fotos cada día para mostrar sus cambios, algo que se ha convertido en un clásico) para causar un impacto en el espectador que le remueva un poco la conciencia. Evidentemente ni es ni pretende ser real, como algunos iluminados creen en los comentarios del vídeo, sino una campaña (muy efectiva, además) contra la violencia de género.
violencia
Muertos pero felices, de Maurice Heesen
El fotógrafo y publicista neerlandés Maurice Heesen es un tipo de un talento absolutamente descomunal e indiscutible. Incluso quieres son poco dados a aceptar como arte ciertos trabajos contemporáneos se rendirán ante su saber hacer, no solo para componer imágenes de enorme impacto, sino también para desarrollar ideas originales ahora que ya todo está inventado. Una de sus últimas colecciones se titula Muerto Feliz y a pesar de su extrema oscuridad (víctimas de situaciones muy violentas sonriendo a cámara como si nada, Heesen la describe con estas palabras: «Tenemos miedo a la muerte solo porque no sabemos qué hay después. Lo mejor es seguir riendo en vida hasta que la muerte nos alcance.»
Un día con las Fuerzas Especiales Sudafricanas
En Sudáfrica no es andan con tonterías. Tal como atestiguaron los cámaras de esta serie documental para el canal Explorer, allí la lucha contra el crimen es una batalla encarnizada y brutal. Por lo visto este fragmento es parte del primer episodio, viniendo a dejar claro que esto que vais a ver es el pan de cada día y que un seguimiento que aquí sería un aburrido capítulo de Callejeros, allí se convierte en una película de Michael Bay en la que nada más bajar del coche vemos persecuciones, disparos, explosiones y helicópteros. De los doce mafiosos se pudo arrestar a siete y los otros cinco se fueron de cabeza directos al hoyo.
Momentos musicales: Vengeance Rhythm
El DJ brasileño Amon Tobin reaparece una vez más en compañía de Doubleclick y bajo el nombre Two Fingers para regalarnos un pieza musical que gustará a quienes sepan apreciar el taladrante dubstep y trip hop, pero que me gustaría subrayar por el videoclip que la acompaña. El tema se titula Vengeance Rhythm y se cobija bajo un árbol que ha venido a llamarse “brutalismo”, donde la ultraviolencia es el centro de todo y cualquier escenario puede convertirse en una carnicería sin nada que envidiarle al ultragore alemán. Hoy la cosa va de muñecos, una especie de Toy Story macabro en el que a un osito se le va la cabeza pero bien.
El ataque aleatorio del australiano loco
«Un hombre desnudo aterrorizó a los viandantes cuando entro en el centro comercial de Dandenong (Victoria, Australia) dándole puñetazos en la cara a la gente y rompiendo una ventana de cristal a golpes. Hicieron falta seis agentes de policía y tres miembros de seguridad del centro para reducir al agresor antes de ponerlo a disposición del departamento psiquiátrico de Hospital de Dandenong para darle tratamiento. Por lo visto el hombre se bajó del tren en Dandenong Station y unos oficiales le vieron atacando a un joven. El agresor golpeó en la cabeza repetidas veces a un agente y se le aplicó un spray de pimienta reglamentario, pero no le hizo ningún efecto.»
Luka Rocco Magnotta, el actor porno caníbal
En los últimos días seguro que alguno se ha enterado de lo sucedido con Luka Rocco, el actor porno (gay) que decidió pasar a la historia con una hazaña inverosímil. El 29 de mayo llegaba a la sede del partido republicano en Ontario, Canadá, un misterioso paquete. En su interior se hallaba un pie humano en avanzado estado de descomposición. Poco después la policía interceptaba otro paquete similar con una mano amputada, y hallaba un maletín que escondía un torso humano. El remitente era el mismo Luka Rocco a.k.a Eric Clinton Newman, actor porno, modelo y prostituto, y un pieza que ya era famoso por algo que nada tenía que ver con su trabajo.
