Jean Rollin fue un cineasta francés que falleció hace cerca de dos años y merece ser eternamente recordado por el legado tan particular que nos dejó. Nacido en 1938 en la pequeña comuna parisina de Neuilly-sur-Seine, Rollin desarrolló una pasión por el cine desde la infancia, y en 1968, tras una década grabando cortos, rodaba su primer largometraje, Le Viol du Vampire, a la que seguirían filmes como La Vampire Nue, Le Frisson des Vampires o Requiem pour un Vampire. Así sentaría las bases de una prolífica filmografía eminentemente erótica (con zambullidas en el porno, incluso) que bebía de fuentes de inspiración como el cómic de terror y el surrealismo de artistas como Magritte.
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Parodias porno: el sexo vampírico de la saga Crepúsculo
La saga de Crepúsculo, esa oda a la insatisfacción sexual, es un terreno abonado para la parodia porno. Aquí las vampiresas no chupan sangre, precisamente, y sino, que se lo digan a la estupenda Jenna Haze, que ya ha protagonizado dos entregas de las parodias de la saga vampírica, y que cuenta con felatrices como Audrey Hollander o Lyla Storn como escuderas.
