Ah, la bella Rusia. El otro día me acusaban de xenófobo por llamar jodidos dementes alcohólicos a los rusos, ¡como si hubiese motivos para estar orgullosos de los españoles! El caso es que no hay día en que no suceda algo muy loco allí, y lo más llamativo es que ellos mismas hayan desarrollado un instinto periodístico que les impulsa a grabar algunas de esas situaciones únicas. Eso sí: si esto estuviese sucediendo en mis narices, sería el primero en sacar el móvil y buscar wifi. Porque arrancar una muela de cuajo, con raíz y todo, usando unos alicates y sin anestesia es algo que el mundo necesita ver. Aunque sea varias veces.
rusia
El alcoholismo ruso en la clase rural
Uno de cada tres rusos es alcohólico. Son cifras que ofrece el Ministerio de Sanidad del gobierno ruso, y lo más llamativo es que más de 120.000 muertes al año están relacionadas directa o indirectamente con el consumo de alcohol, y haciendo memoria sospecho que un 80% de los vídeos graciosos de internet también pueden deber su existencia a este curioso rasgo cultural heredado de la época soviética. El último que me encuentro ya suena a clásico: un ruso borracho como una rata conduce un tractor excavadora por un aparcamiento y le pasa lo que era de prever. Pero lo mejor es el civismo y la comprensión con la que los viandantes atajan el conflicto.
Follar en moto, la típica actividad rusa
Nos dicen en los comentarios que estamos muy pesaditos con los anales de Mike Adriano. Y les doy la razón (aunque la mayoría parecéis encantados), pero más pesados estamos todavía con la gloriosa Rusia. Allí cada día es un capítulo de Hora de Aventuras pero con altas dosis de alcoholismo, violencia, temeridad y en general bastante propensión a coquetear con la ilegalidad. Lo último que me encuentro es un motorista follándose a una señora mientras circula en plena autovía. Parece que la cosa no va como debe y terminan parando junto a un coche que, intuyo, les estaba grabando el vídeo. De ahí la discusión posterior: no quieren que se vea la matrícula.
El pasado porno de una Pussy Riot
Vaya por delante que si os parece que con esta entrada en Orgasmatrix estamos tratando de desprestigiar a las Pussy Riot o algo parecido es que no habéis entendido nada. El morbo, eso sí, nos puede. Aquí tenemos un vídeo y algunas imágenes aparecidas recientemente en la que una de las Pussy Riot (la más guapa, Nadezhda Tolokonnikova) aparece desnuda, embarazada y participando con su marido en lo que parece una orgía. El acto se enmarcaba en una protesta en 2008 del grupo ruso Voina en la que varias parejas copularon en el Museo de Biología de Moscú bajo la premisa “folla por el osito”, como mofa al candidato a las presidenciales Dmitry Medvedev.
Un día con Pavel, el héroe de Ucrania
Le llaman Pavel “el moscovita”, aunque en Moscú aseguran que él es ucraniano. El caso es que nadie quiere verse relacionado con un personaje de este calibre, ni siquiera en cuanto al país de procedencia. El desacuerdo, aun sí, no llega solo hasta su nacionalidad: para sus detractores es un freak homosexual al que le vendrían bien un par de series de latigazos y mandarle unos años al ejército; sus defensores, por el contrario, le consideran un dios entre hombre, un tipo con mucha personalidad al que las convenciones se la traen floja. Nosotros, evidentemente, estamos de acuerdo con estos. Además nos recuerda a Zangief y eso siempre será algo bueno.
Troleando al tráfico, estilo ruso
Creo que hay tópicos injustos para con la cultura de todos los países del mundo, y muchos prejuicios. Pero lo de Rusia es un caso aparte: han confirmado hasta tal punto todo lo que se dice de ellos, que hasta parecen sentirse cómodos con el sambenito de locos y alcohólicos, dedicándose a demostrar que el impacto repentino del capitalismo les ha dejado la cabeza para el arrastre. Si alguien cree que los japoneses, con sus fetiches y sus costumbres alienígenas, están todos zumbados, solo se necesita una búsqueda semanal de “Rusia” para encontrarse con los tarados de verdad. En otras noticias, un demente y posiblemente borracho invade la autopista con un carrito de Ikea.
Un consejo: si pescas con granadas, tira lejos
¿A que no adivináis dónde se produjo este incidente? ¡Bingo! En Rusia, donde todo puede pasar en cualquier momento y cualquier lugar y fábrica oficial de los momentos más desconcertantes de la historia del ser humano y, cómo no, de internet. No tengo ni idea de qué demonios está sucediendo aquí, y por la voz del megáfono y cómo todos le hacen caso diría que se trata del rodaje de alguna película… donde usan granadas reales. Porque sí, amigos, si vas usar explosivos de verdad, asegúrate de que como mínimo explotan lejos de tus actores y no a un metro. Eso sí: no se llevaron el Darwin 2012 por unas décimas de segundo.
El Sísifo ruso contra la escalera infinita
Cual Sísifo de la era moderna enfrentándose a una imposibilidad eterna e inquebrantable, el caballero de estas imágenes podría alzarse como una metáfora de las jerarquías sociales: el que intenta ir contracorriente, si no triunfa, termina engullido por la masa. Al parece el ruso (de dónde si no) llevaba encima un pedal de tres mil pares de huevos y no se dio cuenta de que el estado psicomotriz de su cuerpo no podía compensar la velocidad a la que subía la escalera mecánica del metro, y que cuando por fin empezaba a ver la luz al final del túnel, otra oleada de ciudadanos le impedía progresar. Eso sí, voluntad de hierro, el tío.
Drifting ruso y periodismo de riesgo
¿Os acordáis de aquellos árabes locos que hacían drifting por las carreteras de su país? El drifting, para quien no lo sepa, engloba las distintas variantes de derrapar con el coche por el puro placer de hacerlo. No se requieren vehículos potentes pero sí estar un poco tarado de la puta cabeza. Y si buscamos dementes, donde nunca faltan es en Rusia, lugar en el que este pobre reportero decidió que podría ser interesante presentarle al gran público en que consiste esta curiosa práctica. Con lo que no contaba es que las medidas y distancias de seguridad, y en general el sentido común, es algo que no se lleva mucho por aquellas tierras.
Primeras operaciones de cambio de sexo en la Rusia postcomunista
Poco después de la caída del Muro de Berlín, la fotógrafa Lise Sarfati se trasladó a Moscú para retratar el lado más decadente de la antigua Unión Soviética, así como las dramáticas condiciones de vida de la sociedad postcomunista. Antes de la caída de la URSS miles de personas sentían estar atrapados en un cuerpo que no les correspondía según su género pero la estricta política del país consideraba este sentir, además de como un crimen y un acto contrarevolucionario, una patología psiquiátrica incurable. Todo cambió en 1990, y por fín en Moscú, se pudieron practicar las primeras operaciones de cambio de sexo.
Adrenalina, ¿Liberación o estupidez supina?
La juventud rusa vuelve a Orgasmatrix con otra muestra más de su infinita estupidez. La práctica deportiva que os muestro a continuación dudo que tenga como objetivo final llegar a ser olímpica y tampoco una meta o finalidad definida. Esto no quita que su práctica solo sea posible entre una selecta élite de superhombres, una minoría de gilipollas olímpicos con muchos números para adjudicarse los preciados Premios Darwin, que año tras año, se conceden al individuo o individuos que se elimina del acervo genético de la manera más espectacular y absurda posible. Y esto, como todo el mundo sabe, solo es posible en Rusia.
Krokodil, la heroína que causa estragos en Rusia
En Rusia se la conoce como la heroína del pobre y su composición no deja dudas al respecto: codeína, gasolina, ácido clorhídrico, yodo y fósforo rojo. Los adictos a esta sustancia no duran más de tres años, y antes de fallecer, ven como su propia carne se pudre rápidamente. Esto es debido a que los efectos duran relativamente poco y los adictos deben inyectarse más dosis para tener un efecto equivalente a otros opiáceos. También es conocida con el nombre de “krokodil”, ya que el cuerpo de un junkie a esta sustancia parece que lo haya devorado un cocodrilo insaciable. P.S: Material extremo. Gracias a Placebo
