Paulina en un POV al estilo Rocco Siffredi

El gran Rocco Siffredi describe a Paulina (Alice Miller, Fast Girl, Gloria, Betty D, Ava, Polly E, Jasmine, Polina, Rosemary, Aliana, Alina, Linda. Alyce, Dominique, Malena, Alexa Blue, etcétera) como “lo mejor de lo mejor de las rusas”. Su destreza a la hora de captar nuevos talentos –a él le debemos una cantera inagotable de actrices– debería ser garantía suficiente, pero aquí tenemos un pequeño documento de apenas diez que nos envía Rossy que puede sostener la teoría del potro italiano y, quién sabe, quizás estemos realmente ante la mejor actriz de Rusia. La escena, por cierto, es de “Rocco’s POV 10″.

La rusa Enya Bakunova quiere petarlo en 2013

Toda top model sabe lo buena que está. No me refiero solo a que sea guapa o tenga buen cuerpo, sino más bien a que sepa el grado de dureza que es capaz de infligir a los penes que divisan sus curvas. Enya Bakunova sabe que su graduación en ese sentido es alta, que pese a ganarse la vida recorriendo pasarelas entre esqueletitos andantes es consciente de que su esbelto cuerpazo va mucho más allá de ser una percha y su rostro imperfecto pero fascinante no hace más que ayudar. Por eso la rusa lleva unas semanas haciendo un bendito tour del erotismo, realizando sesiones fotográfica donde enseña carne en lugar de lucir modelitos.

El regreso de Prensley, la diosa rusa misteriosa

Se nos quedó la mandíbula desencajada cuando la vimos por primera vez en aquella escena anal con un jovenzuelo ruso. Prensley tenía todo lo necesario para ser una grande, con un cuerpo sencillamente perfecto, un aire de MILF morbosa (alguien lo clavó en los comentarios: se parecía a Bayonetta) y un ano que parecía ya muy versado en las artes del tragarse pollas como vasos de tubo. Y sin embargo no sabíamos nada de ella. Ahora hemos dado con algunos datos de dudosa veracidad asegurando que solo tiene 19 añitos y que también se hace llamar Evonna. Ha grabado poco desde aquel glorioso debut, pero hay algo que os va a gustar: siempre hace anales.

Follarse a una sílfide: Abby la rusita

La hemos tenido ya por aquí en algunas ocasiones, tanto como Abby como con su otro pseudónimo, Anjelica, aunque también aparece por ahí como Snejanna, pero nos encanta traerla de cuando en cuando. Y es que esta rusa del mismo Moscú representa lo opuesto a lo que suele ser la pornstar occidental por antonomasia: su baza no está en tener unas tetas como cabezas humanas ni un culo como Maracaná, sino más bien en la propia liviandad de su cuerpecito de 40 kilos y aspecto angelical. Y es que ver a un caballero bombeando el coño de una mujer con tipito de bailarina de balet, fuera del porno ruso ahora mismo no es habitual.

Lily Lamour para todos

¿Conocéis a Lily Lamour? Es una de esas guapísimas rusitas de rasgos finos y cuerpo esbelto que, pese a tener un aspecto más propio de productoras glamcore, parece abocada a convertirse en una cerda sin muchos escrúpulos. Hoy vamos a visitar su filmografía por primera vez por la puerta grande: disfrutando el primer gangbang que realiza desde que entrase en el porno a principios del pasado verano. No es la primera vez que le practican una doble penetración, de ahí esa pasmosa serenidad, pero no podemos obviar que cuando rodó esta escena hace dos meses Lily Lamour todavía no había cumplido los 19 años. ¿Qué futuro le espera si sigue a este ritmo?

Roxy Belle, otra analista llegada de Rusia

Solo se sabe de ella que es rusa, que cumplió 18 años esta primavera y que sabe aprovechar ese cuerpazo natural respaldado por un espléndido culo que la genética ha puesto a su disposición. La filmografía de la joven Roxy Bell hasta hoy es tan corta como clarificadora: dos películas de Evil Angel, cuatro escenas para 21Sextury y otra para Kink con un elemento en común: en todas practica el sexo anal con cierta intensidad. Uno nunca se puede atrever a vaticinar el futuro de estas volátiles damas del sexo, mucho menos perteneciente a las opacidades del mercado ruso y europeo, pero si Roxy quiere, tiene dotes para hacerse hueco a golpe de anal.

Un buen consejo comercial para SEAT

No sé si os acordáis de aquel ameno retrato musical del ambiente en Khazantip, donde dulces señoritas bailaban al son de la música, el alcohol y las drogas en plena desinhibición eferbescente. Pues hace unos días el mismo fotógrafo y realizador que nos regaló aquello, Alexander Tikhomirov, publicaba una creación que no se nos podía escapar. Viene a ser la forma más perfecta y eficiente de venderle un coche a un hombre sensato, y el que posiblemente debería ser el anuncio oficial de la fabricante española SEAT durante la próxima década entera. Ponen la música The Prodigy con Smack my bitch up y M.I.A. con Bad Girls. La modelo ni idea, pero TELA.

Capitalismo soviético: coches y bellas rusas

Había una vez, hace ya mucho tiempo, un lejano país vivió un auténtico cuento de hadas. Fue a finales de la década de 1950, durante el maravilloso comunismo, que surgió en la URSS un acto de prestidigitación conocido como economía planificada. Con él, según se dijo, llegaría el milagro: Moscú brillaría más que New York y Paris, y lo más destacable, los coches Lada tendrían mejores motores que los Porsche. Lo primero no se alcanzó pero, pasados unos años, los Lada siguen tan vigentes como antaño. La que sigue es una galería que aúna la utopía soviética con la alieniación de la sociedad capitalista, esto es, los insuperables coches soviéticos publicados por sus bellas propietarias en Facebook.

Lujuria refinada con la rusa Nataly Gold

Se hace llamar Angela en varios websites, aunque nosotros la conocemos mejor paro el pesudónimo Nataly Gold, el mismo que utiliza cuando nuestros amigos de Cumlouder visitan sus interioridades. El caso es que esta sílfide de pocas curvas es de esas que se las apaña para calentar al personal encajando a las mil maravillas en el glamour porn, tan en boga estos últimos años, por varias razones: es realmente guapísima, chupa con relativa fruición, sabe montar y, sobre todo, sabe interpretar el tipo de porno en el que trabaja y actuar en consecuencia. El anal, como buena pornstar rusa, también es otro arte que domina sin problemas. A las pruebas me remito.

Bocadillo de Amanda

La descubrimos hace unos meses en una escena similar a la que veremos hoy donde demostraba que su mayor arma, más que un buen físico o unas habilidades impecables (que también), era su actitud y cómo la proyectaba hacia el espectador, de un modo algo exagerado pero igualmente morboso. Amanda se estaba follando a la cámara con la mirada. Luego estuvo recibiendo embestidas en el guateque anal de Timo Hardy, y hoy la tenemos en otra de esas escenas de blancura angelical y sobreexpuesta donde el propio Timo y un amigo se sirven un bocadillo de rusa que ya lo quisiéramos los demás para merendar. Y ella, de nuevo, se folla a la cámara.

Abby y Diamond Cross: follar con dos ángeles

Los ya versados en el noble arte del porno fabricado en Rusia seguramente ya la conocéis bien, y los que no, no tenéis ni idea del manjar de dioses que os estáis perdiendo. Se llama Abby (también Anjelica, Ebbi o Snejanna) y a pesar de su juventud y su figura sin curvas sinuosas es actualmente un gran exponente de la marranada en tonos suaves que vienen haciendo sites europeos como Young Legal Porn, WowGirls o la paradita de Beata Undine. El caso es que hoy viene con una amiga que también podría acabar dando que hablar. También es rusa, se llama Diamond Cross (a.k.a. Didi, Valeriya o Zoe) y es otra esbelta preciosidad.

La fiesta de Timo, donde toda rusa es una guarra

Hace unos meses os traíamos una magnífica pieza de porno ruso protagonizada y dirigida por Timo Hardy, quizá el mayor exponente del mercado exsoviético junto a su hermano Oliver Strelly, y a quien podríamos catalogar sin equivocarnos mucho como el Mike Adriano ruso. El trío pertenecía al filme que se distribuyó en EE.UU. como Party Hardy, y en él el actor daba muestras de su fascinación por el ano como fetiche sexual. La escena de hoy es quizá todavía mejor: nuestro polludo amigo se revuelca en mil posturas con dos ángeles siberianos como Lupe Burnett y Amanda la follacámaras. Es tanto el protagonismo de las damas, que (juraría) Timo se olvida de correrse.