Aspid, la rusa que tenía la lengua bífida

Hace un par de años Evil Angel descubría a una pornstar bastante particular. Se hacía llamar Aspid (o Pierced Aspid), era rusa, guapa y con un cuerpazo espectacular, pero su gran particularidad era que llevaba la lengua bifurcada. Su carrera en el porno solía limitarse a grabar vídeos extremos para su web personal, pero desde que estableció contactos con la industria profesional ha aparecido en más de una película. El último ejemplo es Slutty Girls Love Rocco #5 donde, bajo la batuta de Rocco Siffredi, la rusa follaba con Omar Galanti, Lupe Burnett y Lucy Heart.

Anita Silver, tremenda webcamer rusa

Dando repasos como hacemos habitualmente a la escena webcamer (aceptamos sugerencias, por cierto) no sé como se me ha podido escapar este pedazo de moza espectacular. Aquí a veces os ponéis muy raritos y quizá alguno me diga que le falta de esto o le sobra de aquello, pero por lo que he estado investigando sobre ella a mí me parece un mujerón inmejorable. Se hace llamar Anit Silver (aunque también se la puede encontrar como Vasilisa Mudraja, Danica, Anita C, Luisa, Danita o Mocca), es rusa, tiene 24 años y, aunque no me consta que haya hecho porno todavía, viendo su material a uno le dan ganas de montar una recogida de firmas.

Multisesión con Jalace, la matrioska del porno

Por aquí siempre andamos a la búsqueda de señoritas que se nos pasasen del largo en su día, la mayoría de veces, eso sí, con el criterio puesto en un físico imponente en general y de un culazo enorme o unas tetas colosales en particulares. Hoy vamos a romper esa regla con una muchacha que no será del gusto de todos pero sin duda despertará el morbo entre los que sepan apreciar los cuerpecitos menudos. Con su 155 justito de estatura y su cara redonda, la rusa Jalace parece una muñeca de porcelana indefensa y frágil, pero esconde la serenidad gélida y la total ausencia de remilgos típicas de la pornstar rusa. Veámosla en acción.

Marjana, la diosa que llegó de Siberia

Habitual en las sesiones fotográficas de Hegre-Art, Marjana Horstmann es una modelo rusa de 21 años que posee una belleza absolutamente devastadora, casi me atrevería a tildarla de hipnótica. Formas perfectas y naturales coronadas por unos ojazos profundos y una mirada tan intensa como fría, y lo mejor es que no responde a los cánones anoréxicos del mundo de la moda. Además mide solo 162 cm. de estatura, algo que a los fetichistas de las mujeres bajitas nos alegra el corazón y lo que no es el corazón. Esta siberiana dice que tuvo contacto por primera vez con el mar cuando estuvo en Barcelona, así que desde aquí la invitamos a volver siempre que pueda.

Valentina e Irina: brutalidad policial

La gran esperanza europea del porno tiene nombre y apellidos: Valentina Nappi se postula como la versión italiana de lo que Rebeca Linares fue para España en su salto de fe hacia la industria yanqui hace ya unos años. Las comparaciones siempre son odiosas y a menudo injustas, pero es evidente que Valentina viene con un armamento colosal que ni Kim Jong-un en una mala tarde, y aún más importante: se presta a toda clase de cerdería sin rechistar. Mirad si no en lo que convierten este trío la diosa italiana y su compañera Irina Bruni abusando del afortunado Kid Jamaica. Eso sí, la escena tiene truco: dirige el gran Rocco Siffredi.

Desentrañamos el misterio del parto porno

Hace un par de años empezó a circular por la red una fotografía impactante como pocas: dos bellas damiselas desnudas ayudaban a dar a luz a una tercera en lo que parecía una bizarra estampa de erotismo y obstetricia. En Orgasmatrix, de hecho, fue foto del día y motivo de intenso debate moral sobre hasta dónde iba a llegar el porno, para el que ya ni los recién nacidos merecían un respeto. Muchos tenían claro que se trataba de un fake, y aducían motivos como la falta de fluidos manchando el suelo, ni sudores, ni sangre o el ángulo en el que el feto salía de la vagina. Ahora sabemos por fin la verdad.

Xenia Müller, popular por dos grandes razones

El otro día rescatábamos del olvido a Hannah Minx, la profesora de japonés que todos desearíamos tener aunque nadie aprendería una mierda, pero no es la única que se ha valido de sus atributos, una webcam y una conexión a internet para hacerse famosa. Hace menos de un año, una rusa de 22 primaveras que se llama (o se hace llamar) Xenia Müller colgó algunas de sus fotos personales en su perfil de VK (la red social rusa más utilizada, una suerte de Facebook autóctono) y las imágenes no tardaron en esparcirse por la red. Así que, asumido su nuevo papel de diva digital, Xenia optó por lo que más le gustaba: seguir enseñando carne.

Milena Fox, otro acogedor culito ruso

La joven Milena Fox (también conocida como Elena, Milena C, Milana o Milena a secas) representa el actual estereotipo ruso: damiselas esbeltas con cuerpos de bailarina de balet que se deja hacer de todo y la mayoría vienen con el mismo problema de fábrica: una frialdad absolutamente gélida. Hay honrosas excepciones al igual que casos extremos como el de Prensley, una auténtica diosa que podría alzarse hasta lo más alto si ella quisiera. El caso de Milena es más moderado: la chica no es una batidora humana pero tampoco un témpano, y desde luego de ese culo tan redondo y de formas armoniosas no se puede decir otra cosa que bendito sea él.

A. Tikhomirov, maestro del marketing erótico

Alexander Tikhomirov es un fotógrafo ruso que aprovecha la mínima ocasión para sacar la cámara y capturar la belleza del mundo. Por aquí ya le conocemos: su retrato de la república fiestera de Kazantip era muy elocuente y su propuesta de anuncio para los concesionarios de SEAT habría triplicado ventas. Hoy vamos a ver otras trabajos suyos. El primero se titula Chi y tiene pinta de ser una de esas piezas por amor al arte que quedan muy bien en el currículum de un artista, el siguiente es la promoción de unas camisetas que él mismo diseña y el tercero (mucho ojo con la chica) promociona a una tienda rusa de ropa.

Vuelve Prensley, la rusa de medidas perfectas

Se prodiga muy poco, pero cada vez que lo hace (quizá justo antes de salir de compras o irse de vacaciones, para llevar la Visa bien cargadita), la misteriosa Prensley (tambien conocida como Regina Prensley) nos deslumbra igual que la primera vez a base por puro aplastamiento: con ese cuerpo demencial no importa lo que haga, ya nos tiene ganados. Pero este majestuoso ejemplar es generoso por naturaleza y su ano, elástico y pulcro, siempre está dispuesto a acoger visitas. Se le puede reprochar cierta falta de interés en lo que hace, pero no toda la culpa es suya: que alguien le dé su número al gran Rocco y veremos un espectáculo maravilloso.

Squash y sexo con Henessy y Valentina

Ya se nos acaban los apelativos con Valentina Nappi, la gran esperanza italiana que si todo va como debería se convertirá en esa gran representante mediterránea tan ausente desde que Rebeca Linares se apartó de la primera fila del porno americano. Hoy esta voluptuosa diosa del sexo (que, no olvidemos, puso muy malito al mismísimo Rocco Siffredi en un trío para recordar) comparte escena con una rusa que nos vino a visitar hace poco con un polvo muy glamcore, Henessy, la doble porno de Katherine Heigl, brindándonos esta vez la ocasión de verla en un ambiente más tradicional y menos romántico. El único anal, eso sí, tiene que ponerlo la italiana. Una pena.

Katya, la enésima maravilla rusa

No sabemos nada de ella, solo que se hace llamar Katya (también Cloee, Chloe, Ekaterina, Kloe o Trinity), que es rusa, que lleva menos de un año haciendo porno y que es una auténtica diosa de físico impecable y grandes capacidades anales. Es la historia mil veces contada, la historia de Prensley, de Casey Donell, de Netta Jade y de Lilly Lamour. Por cada una que se hace un nombre y viaja por el mundo dejándose embestir como Maya Hills o Angel Rivas, otras veinte se quedan en el camino y no vuelven a follar en cámara. Esperemos que Katya no sea de las primeras porque estas dos escenas suyas reflejan un potencial demoledor.