Ayer se celebraba en Catalunya la llamada diada de Sant Jordi, una celebración que sirve para celebrar la literatura, con puestos en las calles vendiendo libros y rosas, todo muy idílico y muy bonito. Tan bonito es que en algunas zonas ya han empezado a copiarla, pero lo que no nos esperábamos es un homenaje a la literatura en algún país asiático indeterminado. Mientras el joven mozo atiende concentradísimo a su lectura, que debe de ser la mar de interesante, su compañera se encarga de redondear la metáfora encarnando el placer de leer un buen libro, convirtiendo ese placer en algo furtivo, oculto y muy físico. Tanto como un mamadote en el metro.
pilladas
Follar en moto, la típica actividad rusa
Nos dicen en los comentarios que estamos muy pesaditos con los anales de Mike Adriano. Y les doy la razón (aunque la mayoría parecéis encantados), pero más pesados estamos todavía con la gloriosa Rusia. Allí cada día es un capítulo de Hora de Aventuras pero con altas dosis de alcoholismo, violencia, temeridad y en general bastante propensión a coquetear con la ilegalidad. Lo último que me encuentro es un motorista follándose a una señora mientras circula en plena autovía. Parece que la cosa no va como debe y terminan parando junto a un coche que, intuyo, les estaba grabando el vídeo. De ahí la discusión posterior: no quieren que se vea la matrícula.
Desafortunado en el juego, afortunado en el amor (estilo noruego)
Puede que las carreras de caballos sea uno de los deportes más antiguos y populares en el norte de Europa (en honor al dios Odín); a la cría y doma hay que sumarle una gran actividad económica generada por las apuestas en los países escandinavos. Puede que sea también uno de los deportes más emocionantes y de los pocos que mantiene en vilo a espectadores de principio a fin, y por qué no, el lugar ideal para ir con la novia y romper aquel maléfico refrán popular que dice “afortunado en el juego, desafortunado en el amor”. P.S: El momento de acción ocurre a partir del segundo 15 del siguiente vídeo.
Ocurrió cerca de su casa
Este jovenzuelo (sueco, según Fogardo; a mí si me sacan del inglés me pierdo) ha decidido hacer un pequeño vídeo antes de salir por ahí de fiesta con sus amiguetes. Después de acicalarse, repeintarse y ponerse guapito, sale de casa enfocándose con el móvil y explicando cuál es el plan de la noche. «Vamos a la ciudad, espero que haga menos frío que aquí, pero seguro que lo pasamos bien». Bajando la escalera uno se teme un tropiezo fatal con el clásico fail doloroso por no ir con cuidado, pero la sorpresa que nos aguarda antes de la despedida del chaval es de todo menos previsible. Atentos a la pillada.
¿Echamos uno aquí mismo, cariño?
Añadamos a la kilométrica lista una cosa más de esas que solo se ven en territorio ruso: una pareja, borrachos como putos lagartos, intentando hacer algo tan excitante, arriesgado y revitalizante a primera vista como echar un polvo en la calle, con ese punto extra de estímulo que da el miedo a que te pillen. El problema es cuando vas tan brutalmente cocido que ves la realidad alterada y lo que estás haciendo es un ridículo espantoso en plena vía pública, con un marido al borde del coma etílico, una tambaleante esposa en un estado lamentable y una abuela recriminándoles tan vergonzosa actitud. Esto, amigos míos, es Rusia.
Bonito día para ir a pescar al río
Despiertas a tu pequeño hijo a las 6 de la mañana pero se levanta con entusiasmo. Le pones el calzado adecuado, el chalequito lleno de bolsillos y una gorra. Os despedís de mamá, que os saluda desde la puerta de casa con el pelo recogido y un café en la otra mano, mientras os subís al coche tras cargar las cañas, los cubos y la caja de bártulos. Empieza la pesca en un día idílico, casi de película, pero a lo lejos divisáis un extraño movimiento. Al pasar cerca los temores se confirman: el porno duro acaba de derribar las puertas de la vida del niño. “Papá, ¿qué están haciendo esas personas?”, pregunta él. “Mierda”, piensas.
Uno rapidito en el carril lento
La pasión aprieta y uno no puede perderse en tonterías como aparcar en un picadero o registrarse en un motel, así que esta pareja ha decidido invertir su tiempo de viaje en saciar sus bajos instintos en el mismo trayecto, con cuidado, eso sí, de circular por el carril lento de la autopista para echar el polvo con el máximo de garantías de que no sea el último. Las dos gruñonas indignadas que filman la escena lo llaman “temeridad”; yo lo llamo “optimizar”.
Con las manos en la masa
Pese a las cantidades industriales de porno que moran por la Red, no es fácil encontrar vídeos en los que alguien realice un acto sexual sin saber que se le está filmando en ese instante. Y los pocos que hay, a menudo son difusos y alejados, siendo imposible contemplar la expresión de los protagonistas. Por eso espero que sepáis apreciar esta pequeña pillada a una joven en plena efervescencia masturbatoria. Por la reacción diría que ha sido su pareja quien la filma, así que no resulta complicado imaginar cómo terminó la tarde.
Porno metrosexual (otra pillada infraganti)
El término metrosexual se refiere a aquellos hombres que se preocupan por su imagen y se caracterizan por consumir en cosméticos y ropa tanto como las mujeres más presumidas. La palabra, inventada en Inglaterra por Mark Simpson en 1994, es la unión de otras dos como “metro” de Metrópolis y “sexual” de sexo, y como nos indica Laffa en su mail podría tener otra acepción en este documento porno que fue registrado en el metro de Viena. Gracias a Laffa
Asegúrate de cerrar la puerta con llave antes de comerte un rabo de goma de 30cm
Igual que el cagar, la masturbación es una actividad que uno disfruta haciéndola en la intimidad. Ahora bien, si el acto de estimulación de los órganos genitales con el objeto de obtener placer sexual viene acompañado de una felación a un rabo de goma de 30 centímetros y el personaje en cuestión está ataviado con ropaje de lo más fetichista, lo mejor es asegurarse de cerrar la puerta con llave, y más cuando la mujer de la limpieza está haciendo las labores de casa en ese mismo momento.
“Sexo de aventura”: Becca Bratt en público
La idea de juntar a un puñado de pornostars para follar en lugares públicos es una idea interesante, especialmente cuando la elección de los participantes es la adecuada. Esto es al menos lo que debieron pensar los muchachos de “Adventure Sex” al reunir en una callejuela de El Alamo (Nuevo México) a Becca Bratt y Jack Spade para deleitarnos con una de esas sesiones de porno público que tanto gustan a los pornófilos con conductas voyeuristas. Lástima que una gran idea a veces no esté a la altura de la propia idea y aunque aquí se percibe la sensación de [...]
Con las manos en la masa (cameos accidentales)
Hacerse una paja es de esas cosas que, al igual que el cagar, uno gusta hacerlo en la intimidad. A pesar de ser una práctica que todo el mundo hace a diario, es normal avergonzarse cuando a uno le pillan en plena faena. Igual que con la masturbación, el sentido de ridículo o incredulidad cuando a uno le pillan con las manos en la masa, es igual o mayor cuando entran amantes o familiares en escena. Los ingleses a estas pilladas las llaman GTFO (get the fuck out), un acrónimo que en español podría traducirse como “lárgate” o “tierra trágame”…
