Flatulencias colosales en el Japón medieval

Me encuentro hoy con una curiosidad que me ha dejado patidifuso. Lo que sigue a continuación es una recopilación de ilustraciones que figuran en un antiguo pergamino japonés titulado He-Gassen (“La batalla de los pedos”) que alguien confección durante el periodo Edo (entre 1603 y 1868) y que trata, y no es broma, sobre gente tirándose pedos. A pesar de ser un tema poco usual, no es el único pergamino sobre gases, y en los 90 ya se subastó una colección relacionada con esta temática por más de 1.500 dólares. Al parecer los ilustradores nipones solían satirizar a los occidentales dibujándose a sí mismo tirándose brutales ventosidades que lanzaban por los aires a los demonios blancos.

Bromas con pedos, siempre funcionan

Este vídeo tiene ya su tiempo pero algunos de masa encefálica blanda no podemos evitar sucumbir a él entre lagrimones de risa cada vez que lo revisitamos, así que he pensado en compartirlo con vosotros, orgasmátricos, para compensar un poco todo el malrollismo que generan algunas discusiones que suelen tener lugar por aquí sobre el tamaño de cierto apéndice y cómo calibrarlo. El caso es que estamos ante una hilarante demostración de que, efectivamente, los pedos son un recurso humorístico que siempre funciona. El ejemplo más evidente lo tenemos en la segunda mitad del vídeo, cuando este cachondo en Times Square empieza a generar su propio público, ansioso de ver el siguiente ataque químico.

Despertando a Josh

En el inacabable mundo de las bromas con alma de putada son bien concidas la de despertar a alguien de la forma menos agradable. El clásico del bofetón y huida lo conocéis todos, y supongo que el del pedo en la cara también lo tenéis más que visto. Pero lo que uno nunca espera es que una combinación de ambas técnicas de resultados tan jodidamente graciosos como el de este video en el que Blake y Tim ponen en marcha su capacidad de inventiva y unen sus habilidades para despertar a su amigo Josh de un modo bastante… creativo.

Howard Stern nos trae a la campeona de pedos vaginales

Los angloparlantes tienen una palabra para denominar algo tan recóndito e ignorable como las ventosidades vaginales: queef. Y el archifamoso locutor de radio Howard Stern tuvo la demencial idea de convocar un torneo de queefing del que os concedemos el privilegio de presenciar su final. Ambas concursantes deben lanzar por los aires el máximo número de pedos vaginales posible en 30 segundos, y a decir verdad las cifras son mareantes. Sin desperdicio también el trofeo que le otorgan. Cosa fina.

Pedos de vaca enlatados… ¡Ya la venta!

¿Cansado de la polución metropolitana y el olor a productos químicos? La diseñadora Daniela Dorre acaba de lanzar un producto que hará las delicias de todos aquellos urbanitas que echan de menos las olorosas brisas del campo: pedos de vaca enlatados. ¡Justo lo que necesitábamos! Se llama Stallduft y no es más que una lata herméticamente cerrada en cuyo interior hallaremos el dulce hedor de las ventosidades de las vacas bávaras, un auténtico oasis de sensaciones.

Flatofilia: ¿Es una perversión que me entusiasme recibir pedos en la boca? (vídeo recopilación)

Pregunta extraída de Yahoo: ¿Es una perversión que me entusiasmen los olores corporales? Respuesta: Padeces de varias parafilias como barosmia (excitación por el olfato), olfactofilia (excitación debida al olor de la transpiración, especialmente de los genitales), ozolagnia (excitación sexual por olores fuertes y posiblemente flatofilia… Esta última es aquella atracción sexual por el olor de los gases intestinales propios o de la pareja. En el porno incluso existe un subgénero conocido como fart fetishism, algo así como el placer por recibir pedos ajenos en la boca. El siguiente vídeo es una recopilación de una práctica poco higiénica pero que a [...]

Cómo escapar de un pedo

Dicen que una persona se tira un promedio de 14 pedos diarios, lo cual suponen aproximadamente cerca de un litro de pedo. Cierto es que los pedos de uno mismo no son tan desagradables como los pedos ajenos. No obstante su progenitor también los sufre ya veces uno no sabe cómo hacer desaparecer la nube fétida. Para evitar estas incomodidades cotidianas, vale la pena seguir los consejos de este pequeño tutorial importado de Japón, cómo no. Y para amenizar un post con tanta flatulencia, un pequeño poema popular extraído de la Frikipedia: “El vulgo lo llama pedo, ventosidad la Nobleza, [...]

Pedos vaginales en cámara lenta

A todos se nos puede escapar un pedo inoportuno, incluso en pleno metesaca. Es un accidente que puede sentarle muy mal a tu pareja si en ese momento te está realizando un beso negro (recordemos el clásico). Pero hay un tipo de pedos más habituales y que incluso tienen su cierto atractivo. Me refiero a los pedos vaginales, a veces tan frecuentes que deserotizan, pero a veces tan oportunos y simpáticos que parecen querer comunicarnos que el coño está disfrutando de lo lindo. Veamos uno de estos fenómenos en cámara lenta.

Perdona, se me escapó

A todos se nos puede escapar un pedo, incluso en el momento más inoportuno. Pero si eso te sucede mientras te hacen un beso negro no tienes perdón de Dios.